Parte del precio de la fama es que cambia apellidos. Coti pasó de ser un tipo con carrera brillante en el rock a ser “el que canta con Paulina Rubio y Julieta Venegas en Nada fue un error ”. ¿Reducido a poco? ¡Sí!
Trabajó con gente como Javier Calamaro –con él hizo el disco 10 de corazones– y compuso para grandes del rock latino como Alejandro Lerner y Diego Torres –es el coautor de Color Esperanza –. Produjo a Los Enanitos Verdes y colaboró con Andrés Calamaro en su disco Honestidad brutal .
Se mandó en el 2002 con su disco debut como cantante, Coti . Lo produjo él mismo y Cachorro López.
Vino luego Canciones para llevar ( 2004) y más tarde Esta mañana y otros cuentos (2005), que lo revienta por estos lados gracias al corte Nada fue un error : fue un hit en radios, le dio disco de platino en España y de oro en México y Argentina.
Ya obtuvo el Premio Ondas a Mejor Artista Latino 2005 y el Premio Gardel 2006 a Mejor Álbum Artista Masculino Pop. Ahora que va por su cuarto disco, le tocó dejar bien claro quién es él.
Gatos y Palomas , que incluye 14 temas, es su forma de gritarle a los medios que su lírica y sus composiciones están más allá de un hit apuntalado en famosas.
Coti se las trae y el lunes conversó con Viva sobre por qué es un bicho de ciudad, por qué es medio gato y medio paloma.
Titulaste este álbum como Gatos y Palomas , dos animales antagónicos. ¿Acaso este disco es un poco el reflejo del Ying y el Yang, del drama y la comedia?
De alguna manera sí, es como el Ying y el Yang de la ciudad. Son dos caras de mí mismo y de mucha gente, es como el suelo y el cielo, la fantasía y la realidad. Dos caras de la misma naturaleza ciudadana en la que estamos todos metidos.
¿Hay puntos en común entre los gatos y las palomas?
Claro, el punto común son los tejados. Que no es ni suelo ni cielo, sino donde se juntan. Es de donde, además, se ve la ciudad desde una perspectiva diferente a la cotidiana. Y este disco es como un tejado.
¿Si es un disco a manera de estar en tejado debo suponer que, por lo menos para este cuarto álbum, te sentiste más cómodo viendo las cosas desde arriba?
No necesariamente. Tengo mis momentos en que veo las cosas desde arriba, pero no lo veo con un aire de superioridad sino con un aire de fantasía. Algunas veces también veo las cosas desde abajo, desde la alcantarilla, desde el cordón de una acera. La cotidianidad a veces te choca como un coche que frena frente a ti y te hace bajar a la tierra. Lo inspirador es alternar, ver con toda realidad y jugar con la utopía, con la fantasía. Un artista sin fantasía es como un niño sin juguete.
Yo no hablo de superioridad al ver desde arriba, hablo de ver, desde el tejado, como lo hace un gato reposado con la pata colgando.
Con la vista amplia.
Exacto, vista panorámica.
Eso sí, y es bonito tener amplitud y tratar de ver el horizonte. Para crear música y emprender este largo camino es fundamental tener una buena vista.
Claro está que este es un álbum de naturalezas urbanas...
Sí, es un disco urbano. A lo largo del siglo pasado se trazó un paisaje urbano con mezclas de culturas, de personas, de olores y ya se puede hablar de una naturaleza ciudadana. Somos bichos de ciudad, como gatos y palomas. Nos arrastramos por un momento y volamos por otros. Yo soy un bicho de ciudad.
¿Y qué clase de bicho de ciudad sos entonces si tenés algo de gato y de paloma? ¿A qué familia de la fauna urbana pertenecés?
Como vos decís, un poco de gato, un poco de paloma. Tengo esas dos maneras de vivir.
YCanción de adiós...¿de qué lado de la naturaleza dual está?
Es una canción que a mí me ayudó en su momento a decir adiós. Me impulsó a decir las cosas que quería decir. Es una canción que tiene estrofas que suben y que bajan, es una canción que tiene dinamismo en la letra cuando hay canciones que el dinamismo lo tienen en la música. Creo que tiene ese altibajo, cierta elegancia y cierta cosa callejera. Es una mezcla, define mucho este disco y define lo que soy.
¿Por eso fue el primer single ?
Por eso y porque quería renovarme ante la opinión pública. Quería mostrar la manera de tratar las letras y dar una imagen distinta de la que se tenía de mí y escapar un poco del estereotipo.
¿Del estereotipo súper comercial de las colaboraciones (Nada fue un error,con Paulina Rubio)?
Un poco a eso. Ha habido un par de canciones conocidas en América y las canciones que suenan en la radio son solo una parte de Coti. La gente que ha comprado mis discos tiene presente mi universo lírico, que es amplio, y quería poner eso a disposición del gran público.
Entonces el reto es grande...
Pero me gustan los retos, me gustan los desafíos.
Vivís básicamente dividido entre dos lugares: Madrid y Argentina, pero el track que es el broche de oro se llama Buenos Aires . ¿Tenés viva tu raíz del Sur todavía?
Por supuesto que sí, yo soy rioplatense y tengo mis raíces allí. Soy latinoamericano cien por ciento, pero me gusta la experiencia de conocer y recorrer otros lugares, me gusta aprender de otros sitios. No dejo de aprovecharme de esa nostalgia casi tanguera que tenemos los que estamos lejos de nuestra tierra y esa canción está hecha desde la más pura nostalgia. No es un desarraigo, es un extrañar, un tener lejos las cosas que uno ama.
Esa palabra es importante: “nostalgia”, insumo vital en el disco.
Un tipo nacido en Argentina lleva la nostalgia en los genes, lo mismo que un tipo nacido en América. ¿Por qué? Porque somos todos hijos, nietos o sobrinos de gente que no nació allí; que se criaron e hicieron su vida lejos de su tierra, lejos de Europa, España, Italia o Rusia. En Argentina vivimos todos de la nostalgia del inmigrante. La canción que escribo, El Inmigrante , puede ser cantada por el inmigrante de hoy o por un abuelo nuestro que partió de Europa hacia acá.