Todo lo que tuviera alas llamaba la atención de Juan Pablo Castillo. A los seis años, su mayor fascinación era observar el vuelo de los pájaros de hierro.
Su amor por los aviones hizo a este guatemalteco hacerse una promesa: "Cuando reciba mi primer salario voy a comprar un avión a control remoto".
Ese momento llegó a los 17 años; a partir de allí, Juan Pablo empezó a practicar el deporte del aeromodelismo.
Esta disciplina consiste en el manejo de aviones a escala mediante un control remoto. Algunos de ellos son réplicas de naves antiguas o modernas, como los jets .
Varios instructores dijeron a Juan Pablo que nunca podría manejar los controles al cien por ciento porque carece de la parte inferior de su brazo izquierdo.
"Cuando tenía cuatro meses me sometieron a una cirugía y perdí parte del brazo", comentó.
Esa situación nunca fue un obstáculo; acostumbrado a la discapacidad, dominó desde un inicio los botones y las dos pequeñas palancas del control remoto.
Ahora, con 23 años, Juan Pablo tiene argumentos de sobra para enrojecer de vergüenza a quienes pronosticaron su fracaso: dos títulos como Campeón Centroamericano de Aeromodelismo.
El domingo demostró sus habilidades frente al público costarricense en la 19 ª Feria Internacional de Aeromodelismo, que se realizó en el Hipódromo del Sol, en Alajuela.
"Con esto me gano la vida. Brindo espectáculos y participo en torneos en diferentes partes del mundo", comentó Juan Pablo, quien maniobró un modelo a escala de un avión Fun-fly, usado para acrobacias.
Fieles a la causa, su esposa y sus dos gemelas observaron la habilidad del guatemalteco, quien arrancó los aplausos de los asistentes.
Cuando concluyó su participación de diez minutos alzó las manos en un gesto de agradecimiento.