La tormenta cinematográfica se desató el fin de semana pasado en los cines estadounidenses con la llegada de The Perfect Storm , el recuerdo de una de las peores tormentas vividas en el mar y la esperanza de hacer uno de los mayores éxitos en la taquilla.
Basado en el libro escrito en 1997 por Sebastian J,nger, el filme narra las últimas horas de los marineros del Andrea Gail, barco que desapareció en las costas de Boston (Estados Unidos) tras verse envuelto en 1991 en una de las peores tormentas de la última década.
El libro, igual que la película, está basado en la realidad pero con una recreación ficticia de unos acontecimientos de los que es imposible conocer más detalles.
Su publicación fue un éxito de ventas, algo que aspira a repetir en la taquilla la película, protagonizada por George Clooney y Mark Wahlberg y dirigida por Wolfgang Petersen.
"He querido dar al público una imagen diferente de lo hay detrás de su plato de pez espada", afirma el realizador en referencia a la dura vida de los pescadores.
En Hollywood, este largometraje de más de dos horas y un presupuesto que supera los 140 millones de dólares, es visto más como un espectáculo de efectos especiales que, un cambio en la dieta alimenticia de los espectadores.
"Los humanos son irrelevantes en este festival de efectos especiales", recuerda la crítica publicada en la revista Time .
Ni siquiera parece importar George Clooney en el papel del capitán del barco, trabajo que con anterioridad le había sido ofrecido a Mel Gibson y a Nicolas Cage.
El protagonista de The Perfect Storm es el mar, su fuerza, su poder de destrucción y la capacidad de Hollywood de reproducir todas sus características, introduciendo a los espectadores en el ojo de la tormenta sin necesidad de que se mojen.
"No tenía ninguna intención de hacer esta película a menos que consiguiera una tormenta real", insiste el realizador alemán que llegó a este filme después de que Steven Spielberg rechazara el proyecto.
La realidad a la hora de recrear esas olas de más de 30 metros de altura la pusieron los estudios de Industrial, Light and Magic, los mismos encargados de crear las fantasías de La guerra de las galaxias.
También colaboró la propia realidad del mar, sentida en especial por Wahlberg, mareado desde el mismo momento en que puso el pie en la reproducción del barco Andrea Gail para esta historia.
"Salimos a rodar exteriores el día siguiente del paso del huracán Floyd. Fue difícil porque todos estábamos verdes en la parte de abajo del bote, a punto de vomitar", recuerda Mary Elizabeth Mastrantonio, también parte del filme.
Debilidades
Entre los puntos débiles de The Perfect Storm está su final, mucho más trágico y pesimista que el habitual en una superproducción de Hollywood.
"Estaba preocupado con la idea de que fueran a suavizar el final con argumentos del estilo de 'no podemos liquidar a George Clooney', pero creo que se dieron cuenta de que sería una falta de respeto", indicó a la prensa el autor.
En Gloucester, pueblo de pescadores del que partió el Andrea Gail para no regresar, como tampoco lo hicieron otros 10.000 de sus habitantes desde 1623, el filme cuenta con todo el respeto del mundo.
"La idea era que si el resultado de nuestro trabajo era bueno, podríamos volver a esta localidad y ayudarlos a contar su historia", afirmó Clooney durante la gala de estreno del filme en Gloucester, acto seguido por un homenaje a los desaparecidos en la mar.