Capablanca nació en La Habana; se familiarizó con el tablero desde la edad de 4 años, observando a su padre, quien solía jugar partidas con sus amigos. A los 12 años era ya un joven que asombraba al mundo con sus extraordinarias facultades y se consagraba al perfeccionamiento de la técnica. A esa temprana edad derrotó al mejor jugador de su patria y fue proclamado Campeón de Cuba.
En 1908 venció a Marshall, campeón de Estados Unidos. En 1921 conquistó el Campeonato Mundial de Ajedrez derrotando al filósofo y matemático alemán Emanuel Lasker, considerado creador del ajedrez psicológico. Este ostentaba el título mundial desde 1894, cuando había vencido a Steinnitz. Lasker fue el primero en reconocer el triunfo del cubano, proclamándolo "rey del ajedrez" y pronosticando que ejercería dominio del tablero por muchos años.
En 1927, Capablanca perdió la corona en Buenos Aires, enfrentando al ajedrecista soviético Alexander Alekhine, quien le prometió concederle la revancha; mas, a pesar de las reiteradas peticiones del cubano, nunca quiso cumplir tal promesa. En 1935, Alekhine fue despojado del Campeonato por el doctor Max Euwe, quien también se negó a enfrentar a Capablanca; prefirió jugar nuevamente contra Alekhine, quien reconquistó el título.
Capablanca -a quien el gobierno de su patria otorgó la categoría de embajador- falleció en Nueva York, víctima de una hemorragia cerebral, motivada -según se dice- por el disgusto que le provocó el hecho de que Alekhine se negó de nuevo a cumplir el compromiso de caballeros que lo obligaba a concederle la revancha. Había escrito varios tratados sobre la técnica del juego de ajedrez y la nobleza que debían ostentar los contrincantes.