Hace 30 años se publicó la obra maestra de los Beatles: "La banda de los corazones solitarios del Sargento Pimienta".
Todo empezó con una canción. Su título estaba a tono con la moda londinense de la época de vender antigüedades militares victorianas con nombres rimbombantes.
"Era una pieza común y corriente, sin nada especial -recordaría el productor George Martin-, que hablaba de una vieja banda musical. Cuando se terminó, Paul (McCartney) dijo: `¿Y por qué no hacemos como si la banda existiera?' A partir de ahí fue como si tomara vida".
Aquella canción sería el surco de apertura del disco y fue el título de la obra maestra de los Beatles: La banda de los corazones solitarios del Sargento Pimienta, cuyo XXX aniversario se cumplió este 1º de junio.
La creación de Pimienta
En 1967 existía la sensación de que el mundo cambiaba ("entramos en la era de Acuario", se comentaba) y de que ese cambio era posible gracias a la juventud. Las palabras "paz" y "amor" se convirtieron en lemas.
Los jóvenes se politizaron, la guerra de Vietnam era un genocidio, el movimiento hippy floreció en San Francisco (Estados Unidos) y la nota sicodélica comenzaba... Sargento Pimienta fue editado en ese contexto. Su producción consumió 700 horas de trabajo a lo largo de 129 días.
Desde el principio fue concebido como una sola unidad, tal si fuese una novela o una película: cada surco seguía al otro como si fuera un sueño disolviéndose en el siguiente. Fue el primero de su tipo en la era rock.
Sus 12 canciones se convirtieron en la más variada colección de rock and roll, efectos de sonido y electrónicos, influencias del barroco, el folk, la música india y el music-hall. Sus referentes inmediatos fueron las producciones Pet Sounds, de los Beach Boys, y Surrealistic Pillow, de Jefferson Starship.
"Podíamos hacer lo que se nos antojara. Nos influyó la estructura armónica de Pet Sounds: cuando lo escuchamos no pareció difícil llegar más lejos", recordó Paul en una entrevista reciente.
La grabación se realizó en un ambiente de cordialidad que ningún otro álbum del grupo volvería a conocer.
El disco fue alabado, pero también motivo de polémica. Un día en la vida y Lucy in the Sky with Diamonds suscitaron, tal vez, las más encendidas.
La BBC, fiel a su tradición de censura, se negó a transmitir la primera acusándola de incitar al uso de las drogas; otras voces acusaron a la onírica Lucy de estar inspirada en el LSD. Decían que el grupo lo admitió con las iniciales de la canción.
Todas las letras del disco -fue el primero en tenerlas impresas en la funda- se convirtieron en objeto de intenso estudio: para el hippy eran como los mandamientos para instruir a sus hermanos; para los moralistas eran el símbolo visible de la subversión y la decadencia.
¿Qué representó?
Por su trabajo anterior a Sargento Pimienta, los Beatles eran harto famosos; con este, grabado en el estudio dos de Abbey Road, aseguraron la inmortalidad.
"Del más audaz y al más cauteloso, al más fanático seguidor y al más ardiente detractor, el disco conmocionó a todos; las viejitas no se sentirían nunca más temerosas del pop luego de escuchar Cuando tenga 64 años" , escribió, a mediados de los 80, Phillip Norman, biógrafo del grupo.
The Times Literary de Londres lo calificó como barómetro de los tiempos; para el New York Times "se inauguraba un renacimiento dorado de la canción".
Cuando Elton John lo escuchó supo que "la música no volvería a ser la misma"; Brian Wilson, de los Beach Boys, dejó de trabajar en su álbum "porque pensé que la quintaesencia de la música ya había sido lograda".
Sargento Pimienta no solo fue el larga duración del verano septentrional de 1967, sino el que capturó el espíritu sicodélico de una de las décadas más interesantes y convulsas de este siglo XX.
Ahí estaban los inciensos multicolores de los años 60 en forma de himno. Interpretó el sentir de una época, trascendiéndose a sí mismo: los Beatles ascendieron de héroes pop a avatares y profetas.
Ringo, a 30 años de distancia, solo dice: "Tal vez en otros discos había mejores canciones, pero era el momento adecuado y la actitud adecuada. Estaba en el aire que el mundo trataba de cambiar".
¡Esa portada!
El colorido de la portada de Sargento Pimienta contrastó con la parquedad de la cubierta de Revólver, la producción anterior.
Diseñada por el artista pop Peter Blake, era un collage surrealista de 62 rostros. Muchos de ellos representaban a los numerosos héroes de John, Paul, George y Ringo, quienes vestían uniformes victorianos de vivos colores.
Marlon Brando, Laurel & Hardy, Marilyn Monroe, Bob Dylan, Edgard Dylan y Stu Sutcliffe (el beatle que murió en Hamburgo) son algunos de los personajes.
EMI se negó producir la portada por temor a demandas de las personalidades; solo accedió cuando el grupo estuvo de acuerdo en darle 20 millones de libras esterlinas para enfrentar posibles reclamos legales.