
Esparza. La explanada del Parque Ignacio Pérez se convirtió la noche del viernes en una pista de baile, donde los legendarios temas de la agrupación nacional Los Hicsos fueron los protagonistas.
El concierto forma parte de las celebraciones que la comunidad de Esparza realiza este fin de semana para festejar a su patrona la Virgen de la Candelaria.
La actividad inició a las 8:20 p. m., cuando el cantante Gerardo Ramírez y sus compañeros salieron al escenario para interpretar los temas que hicieron grande a la agrupación en los 70 y 80.
“Aquí estamos con mucho gusto para cantar aquellos temas clásicos”, dijeron con alegría el músico.
De inmediato inició lo que el mismo Ramírez denominó como el concierto-baile . Y es que solo habían interpretado el segundo tema, cuando las primeras parejas ya se abrían campo entre los asistentes para sacarle brillo a la pista.
Sabor. Los Hicsos todavía la saben hacer. Por eso, durante su presentación hicieron bailar a los asistentes a ritmo de cumbia, merengue, paso doble, bolero y con sus inconfundibles baladas.
Pasadas las 8:50 p. m. los temas Noche inolvidable , a ritmo de bolero, y la romántica Si supieras pusieron a más de uno a suspirar y recordar aquellos viejos momentos.
La agrupación, que nació en 1968, continuó deleitando a su público al interpretar un amplio repertorio de temas originales a ritmo de cumbia y merengue.
Minutos antes de que el reloj diera las 9:30 p. m. el tema Violencia caló profundamente en los asistentes pues en coro se escuchaba que los más seguidores de la agrupación cantaban la letra de la canción.
“Violencia maldita violencia, porque no permites que reine la paz y que reine el amor “, se escuchaba de fondo.
La fiesta siguió mientras Los Hicsos hacían bailar a los esparzanos con algunos temas no originales como el conocido paso doble El beso y el bolero Urge del compositor nacional Víctor Hugo Berrocal.
Y por supuesto que no podía faltar la inolvidable balada Si te vas , una de las piezas más conocidas de la agrupación.
A eso de las 10:20 p. m. Gerardo Ramírez y sus muchachos se despidieron de la comunidad, mientras que el público eufórico solicitaba el tradicional zarpe como muestra de que disfrutaron el concierto por montones.