Llegan, causan grandes molestias a sus víctimas, se duermen por un tiempo y, cuando menos se espera, atacan de nuevo.
Se trata de tres enfermedades con distinto apellido, pero con un mismo nombre: herpes simple, herpes zóster y herpes genital.
Aunque cada una se manifiesta de distinta forma, tienen como factor común el permanecer latentes en el organismo de quien las padece. Tarde o temprano vuelven a activarse.
Hasta hoy no se ha encontrado un remedio que las elimine, o vacunas para prevenirlas; pero, con un tratamiento adecuado, se pueden aplacar sus síntomas y aplazar su reaparición.
Para ello es necesario que la persona sepa identificarlas, lo cual puede lograrse si se toma en cuenta la siguiente información.
HERPES SIMPLE
Según el dermatólogo Efrén Solano, este es un virus que se manifiesta en forma de vejigas o "fuegos" en un lugar específico del cuerpo, principalmente en la boca.
Síntomas: Picazón, ardor y --en algunos casos-- fiebre y dolor.
Forma de contagio: Tratándose de un virus, deben existir ciertas condiciones que favorezcan su contagio, como insuficiencia de anticuerpos o una caída del sistema inmunológico debido a causas emocionales. Un portador no transmite el herpes al darle un beso a otra persona, a menos que esta presente defensas bajas.
¿Cuándo se manifiesta? Una vez que la persona lo adquiere, el herpes vuelve a activarse cada cierto tiempo por causa del calor, el estrés o la disminución de las defensas.
Tratamiento: No existe uno específico, por lo que cada síntoma se ataca por separado. Si hay dolor, se recomiendan analgésicos. Las vejigas pueden tardar hasta 15 días en desaparecer, período que podría disminuir con un medicamento llamado Baltrex.
Es necesaria la evaluación médica.
HERPES ZóSTER
Es una de las enfermedades dérmicas más temidas por sus secuelas. Según Solano, esta se encuentra relacionada con los nervios que hay debajo de la piel, los cuales se ven afectados por el virus llamado Herpes Varicela Zóster (el mismo que causa la varicela).
Síntomas: Dolor y aparición de vejigas grisáceas en un área específica del cuerpo. Provoca una molestia aguda y progresiva. Si se presenta cerca del pecho, el dolor puede confundirse con un infarto.
Forma de contagio: No es contagioso. Puede surgir por tensión nerviosa, gripe, o por un deterioro en la capacidad inmunológica del organismo. Por esta razón, son más propensos quienes padecen de sida, diabetes o linfomas.
¿Cuándo se manifiesta? Si no se trata a tiempo, puede causar dolor por el resto de la vida. El herpes se activa cuando existen condiciones orgánicas como las citadas anteriormente.
Tratamiento: Se recomiendan medicamentos antivirales como el aciclovir y analgésicos para aplacar el dolor producido por la inflamación del nervio. Es muy peligrosa la automedicación por ser una enfermedad severa. Debe tratarse a tiempo para evitar daños en el tejido nervioso; de lo contrario, se requiere la intervención de un neurólogo.
Quienes lo padecen deben mantener una estricta higiene y evitar exponerse al sol.
HERPES GENITAL
Es una enfermedad venérea. Según la ginecóloga Marta Camacho, este tipo de herpes se manifiesta como un racimo de ampollas pequeñas en el área genital y, aunque aún no ha sido comprobado, hay quienes lo relacionan con la aparición del cáncer de cuello del útero.
Principalmente se presenta en adultos, tanto hombres como mujeres.
Síntomas: En un inicio, las ampollas producen picazón. Luego se revientan y quedan en su lugar dolorosas úlceras. A menudo se presenta fiebre, fatiga, achaques y exudado vaginal.
Forma de contagio: Como es de transmisión sexual, el contagio se produce por contacto directo con una persona que en ese momento tenga el herpes activo.
Es casi imposible adquirirlo en un servicio sanitario: esto solo ocurriría si alguien se sienta en el inodoro inmediatamente después de que lo hizo una persona con herpes, pues las vesículas sueltan una secreción que se seca en pocos segundos.
¿Cuándo se manifiesta? Influencias como el calor, la menstruación, el coito, la fiebre o el estrés pueden desencadenar un nuevo brote de las ampollas. El primer ataque se extiende generalmente por tres semanas, mas los siguientes suelen ser más cortos y leves.
Tratamiento: Se recomiendan antivirales como el aciclovir o el famciclovir, ya sea en crema u oral. Con estos medicamentos se destruye la lesión activa, no el virus latente en los ganglios. Si se atiende a tiempo, es posible disminuir el dolor y acortar la duración de los síntomas.
Es especialmente importante para una mujer reconocer los síntomas de esta enfermedad y buscar tratamiento médico inmediato si piensa que podría estar infectada.