
Para La Nación
Señalándola como la Mejor Actriz del año, la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood coronó con el Oscar a la actriz británica Helen Mirren, por su interpretación como la Reina Isabel II en la película The Queen . Ya había sido nominada al Oscar como Mejor Actriz de Reparto por las películas The Madness of King George (1995) y Gosford Park (2001), pero es la primera vez que disfruta el triunfo, con sus prestigiosos 61 años.
“¿Saben que durante 50 años, Elizabeth Windsor mantuvo su dignidad y su peinado?” dijo Helen Mirren después de recibir el Oscar. “Ella ha mantenido los pies firmes sobre la tierra, a pesar de haber vivido muchísimas tormentas. La saludo por su coraje y le agradezco. Si no fuera por ella, seguramente no estaría aquí”. La emoción ya había colmado la sala y en el límite de 45 segundos terminó con el gran agradecimiento: “Señoras y señores, aquí tienen La Reina. Muchísimas gracias”.
Claro que no resultó ninguna sorpresa cuando el actor Philip Seymour Hoffman la invitó a recibir el gran premio. Nadie en el Kodak Theatre se había animado a señalar otra ganadora. Después de todo, por la misma película había recibido el premio máximo del Sindicato de Actores, la Asociación de periodistas extranjeros de Hollywood y los críticos de Boston, Chicago, Dallas, Las Vegas y Los Angeles. Pero ningún premio, ninguno, puede igualarse al Oscar.
¿El Oscar reconoce finalmente su dedicación en el cine?
En realidad soy muy vaga y tampoco soy demasiado buena para investigar sobre mis personajes. Pero ya estoy vieja (empieza a reír) y tengo suficiente experiencia. Una de las ventajas de haber trabajado en películas tan diferentes o después de haber hecho tanto teatro, una empieza a aprender a no trabajar tan duro, en cierta forma. De verdad, si me fijo bien, interpreté a la Reina por debajo de un nivel normal, tan por debajo... simplemente dejé que pasara y es lo que le da cierta autenticidad, la hace real. Me esforcé por lograr ciertos elementos, como la forma correcta de hablar o caminar. Pero después, la interpreté por debajo de lo normal y en cierta forma tiene valor.
Todos la señalaban como una ganadora segura. ¿Qué pensó usted cuando se levantó el domingo pasado por la mañana?
Me sentí calmada. Tampoco quiero decir que no me importaba. Me importaba mucho, pero honestamente ya me sentía tremendamente honrada con la nominación en un año donde hubo grandes interpretaciones femeninas. Solo estar ahí, honestamente, era todo para mí. Ganar es una palabra muy tonta. No somos atletas. Es grandioso, pero lo mejor fue estar ahí.
¿De verdad no pensó que iba a ganar?
No me permití ese pensamiento, no. No llegué a pensarlo. De verdad, no lo pensé.
¿El hecho de ser una actriz extranjera le da más valor al Oscar?
Es maravilloso, pero no es lo más importante. Lo increíblemente importante es que siento que es muy generoso que la Academia y el pueblo norteamericano reconozcan nuestro cine, así como al de los españoles y mexicanos. El reconocimiento cinematográfico es mucho más global y me parece asombroso.
¿El Oscar es un sueño hecho realidad? ¿Soñó con algo así cuando recién empezaba como actriz?
En mis sueños quería ser una gran actriz. No quería ser una actriz famosa. No quería ser estrella de cine. Quería ser una gran actriz. Me inspiraban las historias de Sarah Bernhardt y Dora Gerson, los actores del siglo XIX. Yo crecí en una familia de clase media baja en Inglaterra y quiero decir clase media muy baja, con muy pero muy poco dinero en casa. Nada de televisión, radio ni calefacción; sin auto, lavarropas o refrigerador. Así crecí hasta que dejé mi casa.
¿Y qué la inspiró como actriz?
No sé. Es algo que se tiene o no se tiene. No sé lo que pasó. Genética o algo así. A mi me había cautivado el mundo de la imaginación, con Shakespeare, en los primeros años. Te hablo de cuando tenía 13 ó 14 años. Esas historias eran mucho más exóticas, maravillosas y mágicas que cualquier cosa en mi mundo.
¿Cómo reacciona frente a la lluvia de premios que recibió este año conThe Queen?
Es intimidante, especialmente por ser británica, con el Oscar estoy representando a mi país, en mi Gran Bretaña están orgullosos. Obviamente represento a la monarquía y también me represento a mí, como actriz. Por eso se siente presión. Pero es divertido. Es increíblemente emocionante y jamás lo había esperado.
Eran las nueve de la noche y Ellen DeGeneres recién había bromeado sobre el final retrasado de la entrega de premios, pero todavía faltaban los premios más importantes. La platea del Kodak Theatre brillaba como nunca. La lluvia de estrellas inundaba de honor una noche inolvidable. En la categoría como Mejor Actriz, Meryl Streep ( The Devil Wears Prada ) ya había quebrado su propio record por haber sido nominada por 14° vez. Penélope Cruz ( Volver ) también se había consagrado como la primera actriz nominada por una película extranjera desde la época de Sofía Loren. Kate Winslet buscaba la primera oportunidad de ganar el Oscar (con Little Children ), siendo la actriz más joven que haya sido nominada cinco veces. Y Judi Dench, con su sexta nominación ( Notes on a Scandal ), al menos ya había ganado en 1999 por Shakespeare in Love . Pero el trono del Oscar era para una verdadera dama como Helen Mirren.
¿Qué comentarios recibió de la Reina Isabel de Inglaterra?
La reina no hace comentarios.
¿Ninguno?
No, no, eso nunca pasaría. Y si realmente pasara, jamás te lo contaría (se ríe).
¿De verdad no espera que la Reina Isabel II la felicite por el Oscar?
No. No espero que Su Majestad me llame. Nunca lo esperaría. Tampoco lo deseo.
¿Pero no siente curiosidad por saber lo que piensa la verdadera Reina sobre la película?
Muchísimo. Por supuesto, claro. Pero nunca lo sabremos. A lo mejor tendremos alguna idea dentro de cinco años. Diez años tal vez. A lo mejor, no. Nunca se sabrá. Lo mantendrán muy cerrado. Algo así no tiene nada que ver con la familia. Todo tiene que ver con el reconocimiento de tu propio país, los servicios a tu país. Para nada tiene que ver con la monarquía.
¿Al menos le gustaría que la familia real le envíe una tarjeta de felicitaciones?
(Interrumpe, riendo) Todo lo que puedo decir es que espero que me reconozcan por el esfuerzo honesto, porque lo intentamos. Por supuesto, si filmamos una película sobre nosotros, cualquiera prefiere los halagos, que digan lo maravillosos que somos. En ese sentido, yo no sería diferente a nadie, me molestaría si alguien me critica. La familia real está familiarizada con el hecho de vivir en un país donde existe la libertad de expresión y lo aplauden. Les gusta y lo aceptan. Si es parte del resultado de vivir en un país con libertad de expresión, que así sea.
En el Festival de cine en Venecia la habían aplaudido de pie durante cinco minutos y en el Festival de Toronto también la 'coronaron' por anticipado. Hasta los vuelos que llegan a Estados Unidos proyectan hoy en día como programa de lujo la película The Queen, con Helen Mirren, mostrando la íntima historia entre la Reina de Inglaterra Isabel II y el Primer Ministro Tony Blair, apenas después de la muerte de Lady Di (la princesa Diana).
Además del Oscar, ganó todos y cada uno de los premios que cualquiera puede imaginar ¿Se malacostumbró a los premios o se deja llevar por la corriente?
Claro que una sigue la corriente. Tuve mucha suerte en mi carrera. Me han nominado en varios premios diferentes por trabajos muy distintos. Algunos los he ganado y otros no. Hubo trabajos que sentí que merecía una nominación y no me nominaron. Por eso, digo que he experimentado los altos y bajos de ese mundo y sé muy bien lo bueno que son los altos, pero los bajos tampoco son malos. Una va con la corriente. Por sobre todas las cosas es una buena herramienta para llamar la atención de la gente y que vean la película.
¿Y qué le parece el éxito de taquilla deThe Queen?
Me parece maravilloso. Yo sabía que iba a generar polémica y que sería vista como uno de los más grandes análisis en Gran Bretaña porque la gente tiene una relación demasiado esquizofrénica con la familia real, con un amor y respeto que limita con la obsesión, además de cierto odio y resentimiento. También fue algo peligroso porque si el tono hubiera sido equivocado, lo hubiesen disfrutado como un disparo barato y cuando se trata de la familia real, es algo que los británicos también aman. Creo que es gratificante haber visto cómo tomamos el tema. Fue una pieza honesta. Todos tratamos muy duro de mostrar la verdad con honestidad, con la mayor integridad posible sin atacar injustamente, buscando el medio camino en un mundo que no conocemos. Quiero decir que adivinamos. Es una adivinación educada, pero sigue siendo una adivinación sobre lo que realmente pasó en la intimidad del gobierno británico durante la muerte de Lady Di.
¿Qué opina sobre el sentido de la moda que impone la Reina?
(Ríe con ganas) ¿Quieres resaltar qué no tiene ninguno?
Me refiero al vestuario de la película, si ayudó para ganar el Oscar...
Sí. El vestuario fue muy importante, pero creo que fue mucho más importante dejar de lado cualquier sentido vanidoso, porque la Reina, que había sido una de las mujeres jóvenes más hermosas, absolutamente hermosa, jamás tuvo ninguna vanidad personal. Ella nunca se tiñó el cabello o se cambió el peinado. Le gusta la ropa confortable y apropiada. Tiene que usar sombrero y vestido para que la vean, pero no le importa. Me parece que es una mujer muy femenina pero no le preocupa la ropa, para nada. Y en cierta forma, la coloca en otro mundo, el mundo de la monarquía, donde no hay modelos, no hay celebridades. Una trata de explicarle a la gente que la monarquía no es una celebridad, va mucho más allá de aquel concepto.
¿Y usted, como actriz y celebridad, se preocupa por la moda o el cuidado de su imagen?
No soy así cuando salgo de casa, pero si tengo que ir a un evento, por supuesto hago el esfuerzo.
¿Como el fabuloso vestido que eligió para el Oscar?
Por supuesto. Es un vestido de Christian Lacroix y fue hecho especialmente para mí. Tengo que decir que es lo más cómodo que jamás me haya puesto. Es hermoso tanto por fuera como por dentro y realmente me siento una reina, una princesa o un hada madrina. De verdad. Me encanta.
¿Es grande la diferencia entre sentirse una Reina con el Oscar o interpretar a una verdadera Reina en cine?
Interpretar a la Reina es muy interesante porque a ella no le gusta actuar y sonreír. Por eso, me parece que se ganó la fama de “Reina Gruñona”. Pero no creo que ella lo vea así. Yo lo veo como algo digno. Tiene la más hermosa sonrisa, aunque no la use. Puede caminar a lo largo de toda la alfombra roja sin sonreír una sola vez. Y todos piensan que está de mal humor. No. Simplemente, no siente que tenga que actuar. Odia todo lo que sea mentir y es interesante porque toda su vida en verdad ha sido una actuación. Tiene que actuar el personaje de monarca y la forma en que elige interpretarlo es sin hacerlo.
¿Necesitó estudiarla más en detalle aún cuando usted se crió viendo a la Reina Isabel por televisión?
Por supuesto, absolutamente, porque ella es como este lápiz. Puedo dibujar un lápiz con mis ojos cerrados, con punta, con la mitad circular. Puedo usar el lápiz miles de veces, un millón de veces, pero nunca le presté suficiente atención. Es algo familiar, pero al mismo tiempo no sé lo que tiene adentro. No tengo idea. Tuve que estudiarla en una forma distinta y fue fascinante quitarme los prejuicios y verla como persona, psicológicamente, sin el significado de la fama.
Al verla personalmente resulta imposible imaginar un parecido físico con la Reina y, sin embargo, lo logró en cine. ¿A usted le sorprendió el parecido que tiene?
No. No me sorprendió porque cuando yo era joven y necesitaba interpretar personajes con peluca, la gente solía decirme que me parecía a la Princesa Margarita. Obviamente nunca dijeron que me parezco a la reina, solo a la princesa, así que debe haber algo genético. Creo que tenemos narices parecidas, hay cierta similitud física.
¿Pudo averiguar lo que guarda la Reina en su cartera?
(Vuelve a reír). En verdad lo sé por la investigación que hice sobre ella. Una vez estaba con un arzobispo y a la Reina se le abrió la cartera y todo se cayó al suelo. El arzobispo contó que al agacharse levantó sus cosas, describiendo lo que había en la cartera.
¿Y qué encontró entonces?
Bueno, condones, un cigarillo de marihuana (lanza una carcajada). No, no, por favor, no. Llevaba lápiz labial, una polvera, un lápiz y sus lentes. No tenía tarjetas de crédito. Ninguna llave y nada de dinero.
Para terminar: ¿Cómo piensa festejar?
Voy a celebrarlo con mi esposo y toda mi familia. Somos muchos. Vine con mi hermana. Y todos mis sobrinos también trajeron a sus esposas. Por supuesto, con mi querido esposo, quien honestamente ha hecho que todo esto sea posible.