25 marzo, 2013

El presidente del Banco Central, Rodrigo Bolaños, es un creyente de que la función principal de esta entidad es mantener la inflación baja y estable, y lo ha logrado.

No obstante, las compras de dólares que está haciendo la entidad para evitar que el precio del dólar baje de ¢500, y con ello evitar golpear a los exportadores, le obliga a emitir colones que amenazan su objetivo.

Para peores, ahora se suman las alzas en los servicios regulados por ley (como agua y electricidad), las expectativas de inflación van al alza y también las pérdidas de la entidad.

El Banco Central sigue comprando dólares, sigue emitiendo colones por esa vía y hay también otras amenazas sobre la inflación, como los incrementos en los precios regulados. Además, la inflación volvió a ser un tema de preocupación, según la encuesta de Unimer para La Nación.

Yo siento que a lo que la gente se está refiriendo (en la encuesta) es a problemas del poder de compra de su ingreso.

Pero es una preocupación.

No estoy diciendo que no haya preocupación y nosotros tenemos una gran preocupación sobre lo que está pasando con las cifras de enero y febrero.

Lo que es evidente es que las amenazas sobre la inflación se intensificaron.

Eso es muy claro. A mí me parece que es muy importante que sigamos con el proceso paulatino de retirar los excedentes de colones; ya se ha logrado en forma importante, pero claro estas últimas compras de dólares nos han aumentando un poco el excedente.

”Lo que esperaríamos es que en el transcurso de los próximos meses, si somos efectivos en retirar los excedentes de liquidez, si contamos con la aprobación del proyecto de ley (para desincentivar el ingreso de capitales), podamos hacer que de vuelta la inflación entre al rango meta”.

Si no les aprueban el proyecto...

Yo estoy muy optimista de que se va a aprobar. Si no se aprueba, ahí tenemos que poner otra vez todos los instrumentos sobre la mesa.

Las entradas de capitales son una amenaza para la inflación, pero hay otras: los precios regulados, las expectativas, que han comenzado a subir y también las pérdidas del Banco Central.

Con relación a los precios regulados, ahí hay una decisión importante que tiene que tomar el Banco. Uno puede acomodar un aumento en los precios relativos de muchas maneras, en un extremo dejar que el aumento se traslade totalmente como un incremento en el índice de precios, y, en el otro extremo, compensar el mayor crecimiento de los regulados con un menor crecimiento de los no regulados, y en medio hay una infinita cantidad de combinaciones.

”Si no se aprobara el proyecto de ley y siguieran las entradas, vamos a estar cerca del primer extremo; si las entradas de capitales no siguieran dándose, podríamos movernos un poco más en el sentido de acomodar ese mayor efecto en los precios regulados con una menor tasa de crecimiento de los precios no regulados”.

¿Cómo harían eso?

Buscando reducir de los agregados monetarios (...).

”Este es un país que todavía tiene un sesgo inflacionario; uno oye a muchos sectores proponiendo más inflación, especialmente los exportadores y el sector financiero, porque probablemente ellos no se afectan, o creen no afectarse tanto. Aun respetadísimos economistas andan con esas tesis.

”Yo creo que en esta discusión hay que sincerarse, y ese sinceramiento pasa por discutir abiertamente cómo financiamos el subsidio que se le quiere dar a los exportadores, si lo queremos financiar con inflación o poniéndole impuestos a otros sectores de la economía”.

El mismo Banco Central ha optado por subsidiarlos vía inflación, es lo que ustedes están haciendo ahora.

Digamos una parte, pero eh' por eso yo digo que hay que sincerar esa discusión.

”La presión es gigantesca; hay sectores muy influyentes de esta sociedad que no han querido que se quite la banda y que prefieren que haya más inflación, nosotros vimos que la reacción iba a ser brutal contra el Banco Central, dijimos vamos con otros instrumentos, por el momento, a ver si con eso logramos corregir lo que está pasando”.

Esos sectores influyentes parecen haber influido realmente.

Yo nunca lo negué, influyeron enormemente, cómo no, ahí hay de todo, primero hay que tener una discusión sincera. Ese es un sector donde hay empresas y personas que uno se quita el sombrero, hay otros que tienen hinchados los cachetes de estar recibiendo beneficios del resto de la sociedad.

Lo que percibo, don Rodrigo, es que usted cedió en enero, pero ya no está muy dispuesto a seguir cediendo.

Lo que hicimos en enero fue decir: no vamos a utilizar estos instrumentos, pero si estos que estamos utilizando no son suficientes, entonces vamos a tener que recurrir a otros o que entonces el país diga abiertamente: no importa, vámonos a inflar la economía y que los pobres paguen el fardo que pagaron por 30 años.