El expresidente de la República Checa Vaclav Havel inauguró ayer en Praga la biblioteca que lleva su nombre, y que estudiará el fondo documental puesto a disposición por el intelectual y antiguo disidente para contribuir a la historiografía reciente del país eslavo.
“Era inicialmente muy escéptico sobre esta iniciativa”, señaló Havel en la Galería Louvre de la capital checa, donde se presentó este proyecto inspirado en las bibliotecas de los presidentes de Estados Unidos.
Havel admitió que con el paso de los años y una salud progresivamente debilitada al final me identifiqué con la idea, que surge en el ámbito privado y que estaría orientada a la auto-reflexión social paralela a los estudios que se realizan desde instituciones de carácter estatal.
El dramaturgo considera una pena que no se utilice su amplia correspondencia personal con prestigiosos intelectuales que criticaron las versiones originales de mis obras de los años 50.
Este material servirá, según el expresidente, para documentar el devenir de los últimos 50 años de nuestro país, en vista de la tendencia de algunos a escribir la historia a su propio gusto.
“Agradeceré a Dios hasta la muerte por haberme concedido el don de encontrarme en el centro de la historia” checa, añadió Havel, quien fue decisivo en los procesos integradores de su país en la UE.