Aunque es imposible saber si estaban de acuerdo o no, lo cierto es que hoy tendrán que irse de la casa. Esta mañana, a partir de las 10, un grupo de 40 iguanas macho abandonará los 800 metros cuadrados del criadero de la Fundación Iguana Verde, ubicado en las inmediaciones de Playa Chiquita, en Puerto Viejo de Limón. Su destino será la maravillosa Laguna de Gandoca, en el Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo.
La liberación tendrá como principales testigos a los niños de la comunidad, así como a representantes de la fundación y funcionarios del ministerio de Ambiente y Energía (Minae). Quienes quieran asistir, podrán reunirse con la comitiva en la oficina del Minae, en Gandoca, o llegar directamente a la laguna, en horas de la mañana. Para mayor información, los interesados pueden llamar al tel. 750-0706.
Listos para vivir
Con pocos meses de edad, estos “muchachos” están más que preparados para incorporarse a la vida civil, soportar las condiciones climáticas de la Laguna de Gandoca –donde nunca han vivido– y cumplir con el llamado reproductivo de su especie.
El Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo (Limón) –donde se ubica la laguna– es una extensa y riquísima porción de territorio caribeño, que cuenta con más de 5.000 hectáreas de tierra firme y casi 4.500 hectáreas marinas. Sin embargo, la población de iguanas ha decaído drásticamente.
Según datos de la Fundación Iguana Verde y la Universidad Nacional, en el refugio quedan de 500 a 2.000 iguanas, cuando lo normal sería que hubieran unos 7.500 ejemplares.
En un ambiente sano, esa cifra sería común y corriente, pero en las actuales condiciones resulta astronómica.
Para el holandés Edsart Besier –fundador y director del proyecto–, la repoblación de iguanas en la zona es uno de los objetivos de su trabajo, no solo porque la iguana verde podría desaparecer en poco tiempo sino porque ella juega un papel muy importante en la salud ecológica de la región.
“La iguana es una especie de animal clave donde puedes mirar si la naturaleza está en equilibrio o no; es como un termómetro del ecosistema”, afirma Besier. Estos animales suelen vivir en las orillas de los bosques, así como en las zonas costeras y en las inmediaciones de los ríos, y su presencia (o ausencia) es un indicador de que las cosas funcionan como debe ser, o todo lo contrario.
Los machos liberados ayudarán a aumentar la diezmada población actual, conformada por una mayoría de hembras, explicó Besier. “Las iguanas ponen huevos solo una vez al año (entre febrero y abril) y su incubación dura tres meses”.
Chicas de verde
Para el director de Iguana Verde, otro tema sensible que colabora con la escasez de iguanas es el menú caribeño. Por razones culturales, la iguana es una delicatessen muy apreciada en algunos de sus platos. Para él, debería haber un poco más de conciencia y un poco menos de antojo.
En el criadero de la fundación, que actualmente mantiene cientos de iguanas en cautiverio, estos animales pueden ser admirados y adoptados, pero nunca cazados. La población actual del criadero comenzó gracias al aporte de 10 hembras que dejaron allí unos 100 huevos. Tras un mes de cautiverio, recobraron su libertad.
El proyecto nació hace unos tres años, gracias a que Besier contó con la cooperación de la Universidad Nacional y la Universidad y Centro de Investigación Wageningen, de Holanda.