UNA CÁMARA SECRETA se abre en la escuela de magia y hechicería de Hogwarts y muchas aventuras fantásticas pueden suceder. Por supuesto, en ellas se verán atrapados los conocidos personajes de la serie con Harry Potter como héroe, porque es la hora de la segunda película con el niño mago: Harry Potter y la cámara secreta (2002), que llega nuevamente dirigida por Chris Columbus.
El filme retoma el punto en que quedó la primera, Harry Potter y la piedra filosofal (2001), porque a Harry se le terminan las vacaciones de verano y debe regresar al conjuro de la escuela de Hogwarts: es la tarea académica del prodigio, porque los brujos, magos, hechiceros, alquimistas, ocultistas y nigromantes también necesitan estudiar.
Lo extraño es que Harry no recibió cartas de sus amigos Ron y Harmione, como aquellas cartas que repartían búhos y lechuzas (¿recuerdan?), y no hay explicación. Además, un elfo enigmático llamado Dobby se ha metido en la habitación de Harry para decirle, con tono extraño, que correrá gran peligro si insiste en asistir al segundo curso en Hogwarts.
Sin embargo, Harry ya no soporta a sus tíos autoritarios, Petunia y Verno, y tampoco va a dejarse asustar por un elfo travieso y doméstico. Es cuando aparece un automóvil volador, sortilegio, llevado por Ron y sus hermanos, quienes rescatan a Harry.
Los problemas posteriores en el cabalístico andén 9 3/4 del expreso a Hogwarts obligan a los chicos a tomar medidas de emergencia, para encontrarse con tan solo el principio de una aventura que, en la escuela de magia, puede llenarse de terror siniestro.
Por ahí va la trama basada en la novela escrita por la galesa J. K. Rowling, publicada en 1998, la segunda en la saga potteriana de siete títulos, y que se comenzó a filmar tan solo tres días después de la primera cinta. Ahora tenemos un filme con un estilo más tenebroso, sobre todo cuando el relato desciende a oscuridades y Hogwarts está en peligro de cerrar. Es la idea de que nunca se sabe qué puede salir de las sombras.
También hay criaturas más terroríficas, pero -en esta película- la magia es más hechizante con el embrujo de sus imágenes: árboles con vida, arañas enemigas, culebras con lenguajes, estatuas gigantes, coches voladores, juegos audaces de "quidditch" y ese universo que los "muggles" (mortales) no conocen.
Los actores repiten (con Daniel Radcliffe como Harry), más la presencia nueva del actor Kenneth Branagh (como Lockhart, el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras). Es la última presencia del actor recién fallecido, Richard Harris, como Albus Dumbledore, rector de la escuela. Con ellos y los demás entenderemos por qué la fama de Harry Potter llega a la leyenda.