Por Alejandra Villasmil
Nueva York, 2 ago (EFE).- Más de cien eventos conmemoran este año la Semana de Harlem, un barrio vibrante al que ya muchos políticos, empresarios y artistas le han atribuido varios "renacimientos" y aún le deparan un brillante futuro económico, turístico y cultural.
En las últimas tres décadas, desde que se conmemoró el primer día oficial de Harlem, este barrio ha pasado de ser una de las ovejas negras de la ciudad de Nueva York a un ejemplo de despertar económico, gracias a la promoción de sus atracciones.
Harlem es el hogar de catorce centros de educación superior; 17 museos, monumentos nacionales y distritos históricos; numerosos parques, espacios públicos y centros culturales; clubes nocturnos, cadenas de comercios y promisorias zonas residenciales.
"Harlem está que arde", expresó recientemente Lloyd Williams, presidente de su Cámara de Comercio y de la Semana de Harlem, una celebración que incluye conciertos de jazz, desfiles de moda, una vuelta ciclista y una exposición de automóviles antiguos.
Los organizadores de la Semana de Harlem, que pese a su nombre se celebra desde hoy y hasta el 27 de agosto, tienen programados 108 eventos, seis más que el año pasado, cuando acudieron unos tres millones de personas, de acuerdo con la firma NYC & Company, el organismo oficial de turismo de Nueva York.
Harlem recibe unos cinco millones de turistas al año, lo que sumado al "boom" comercial y residencial de la zona -donde viven unas 300.000 personas- ha llevado a la Cámara de Comercio y a otras agencias públicas y privadas a construir, en el Bulevar Adam Clyton Powell, el primer quiosco de información para visitantes.
Según Williams, Harlem es "la capital simbólica de los negros e hispanos de Estados Unidos, un lugar grandioso para vivir y visitar" tras su resurgimiento económico, impulsado por una amplia red de transporte público y la efervescente actividad cultural.
Prueba de esta ebullición artística son el Lenox Lounge, el mítico club de jazz estilo Art Deco que acaba de ser renovado, y el legendario Teatro Apolo, que en sus 70 años de existencia ha presentado a gigantes como Elvis Presley, Tom Jones, los Beatles, Rolling Stones, Marvin Gaye, Ella Fitzgerald, Aretha Franklin, James Brown y Michael Jackson.
El auge de Harlem se ha atribuido en parte a la iniciativa de compañías como el banco J.P Morgan Chase, que ha abierto allí siete sucursales -más que ningún otro banco-, ha patrocinado la Semana de Harlem y ha financiado la construcción del centro comercial Harlem USA, la cadena de supermercados Pathmark y el edificio de apartamentos Rosa Parks.
Otras señales del renacer de Harlem son la reciente inauguración de tiendas de cadenas comerciales como Starbucks y HMV, la apertura allí de la oficina del ex presidente de EEUU Bill Clinton (1992-2000) y la programada expansión del campus de la Universidad de Columbia.
A su vez, se espera que allí se establezcan sucursales de las tiendas Home Depot y Costco, y la apertura de un enorme centro hotelero en el que la cadena Marriot ya ha mostrado gran interés.
Con todo, esta ebullición, que incluye la pronta construcción de más de 2.000 unidades residenciales y del concesionario de vehículos más grande que haya visto el Alto Manhattan desde los años 60, ha estado acompañada por un alza en los precios de los alquileres.
Los nuevos propietarios y arrendatarios de viviendas en Harlem son -según las agencias de bienes raíces- negros y blancos de clase media atraídos por sus "brownstones" (edificios de piedra caliza color rojizo) y sus atracciones comerciales y culturales.
Sin embargo, las opiniones sobre el nuevo perfil del barrio están divididas según "FinalCall.com News", un sitio en Internet enfocado hacia los afroamericanos.
Bob Pollock, dueño de la agencia de bienes raíces "Uptown Homes", ha declarado que en los dos últimos años de los ocho que lleva en el negocio ha vendido más propiedades de Harlem a blancos que a negros, hispanos y asiáticos juntos.
Pero a juicio de Michelle Robinson, residente negra del Harlem, los negros de clase media han estado desde mucho antes "rescatando" partes del barrio que antes estaba en declive, y contribuyendo, con su trabajo, a su inagotable florecimiento económico y cultural. EFE
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