Sobre el tinglado es astuta como una serpiente. Afuera, mansa como un cordero. Se ha llevado sus buenos porrazos, por alzada y rebelde. Pero el boxeo le enseñó a respetar a los demás y a ser humilde en la derrota, pero aún más cuando el carro de la victoria se ha parado frente a su puerta.
Hanna Gabriel Valle habría sido la hija dilecta del Marqués de Queensberry, y no el pusilánime de Bosie.
Sus padres, Leslie Gabriel Binns y Yolanda Valle, le dieron lo que necesitaba, pero no lo que quería. De carajilla fue muy inquieta y en su juventud se marchó a buscar trabajo en California. Ahí encontró la sombra de su vida, un fulano que la aterrorizó, la embarazó, pero –según confesó– perdió la criatura a los tres meses.
Dios escribe recto sobre renglones torcidos. Alzó la guardia, se fajó, estuvo contra las cuerdas, mordió la lona, se limpió los guantes y encaró la vida como lo que es: una pelea sin límite de asaltos.
“Nunca tuve a una persona a quien admirar y ser como ella. Yo espero que las jóvenes o las niñas crezcan y sean exitosas sin tener que vender su sexualidad; con esfuerzo y sin saltarnos las etapas, podemos hacer grandes cosas.”
Cuando Hanna saltó al cuadrilátero impactó al público. Parece más alta de lo que es; asusta con aquellos “pelos” y la cara de pocas pulgas pero solo para quien tiene la mala suerte de encontrársela en el
“La gente pensaba que era marimacha, alguna vez me trataron de agredir porque creían que era un hombre, porque no se acostumbraban a ver una mujer musculosa; le tenían miedo a lo nuevo y en ese momento decidí que para ser boxeadora no había que caer en estereotipos.”
Atrás quedaron aquellas sesiones fotográficas de Hanna en ropas ligeras; ahora ella es un símbolo. Es la campeona mundial superwelter de la Organización Mundial de Boxeo, tiene una reputación que defender y es responsable de su imagen ante los aficionados que la veneran.
Sin guantes Hanna es otra. La sola presencia de Bryan “El Tiquito” Vásquez la suaviza. Viven juntos y, bromas aparte, no la pasan a los coscorrones por un “quitame esa paja del ojo.”
“Mis amigas me decían que cuando me enamorara cambiaría de opinión. Quiero tener un hijo, una familia, un hogar, envejecer a su lado. Me respeta, me quiere, nadie me ha tratado como él.”
La vida le cambió. Pasa ocupada todo el día, maneja su propia carrera boxística; estudia en la universidad, tiene la agenda llena de presentaciones con sus patrocinadores y entrena unas siete horas diarias.
Golpe a golpe, Hanna hizo de su vida un verso y sabe que siempre es mejor dar, que recibir.
-- ¿Anda de buscapleitos?
--Este es un deporte de caballeros y ahora de damas. Aprendemos a respetar a los demás y no somos agresivos. A veces lo provocan a uno porque la gente cree que debemos demostrar algo; pero eso se hace en el
--¿Es una machorra?
-- Soy fuerte, musculosa y me tenían miedo. Antes me creían marimacha. pero soy muy femenina, vanidosa, me gusta verme bien y por eso me hice unas fotos sexy, para que vieran que era mujer.
--¿Cuáles son esas vanidades?
--Me gusta todo: los zapatos, la ropa, me encanta maquillarme, ir a la playa y broncearme.
--¿Cómo se cuida el pelo?
--No le hago nada, me lo lavo una vez al mes y cuando me canso del negro me lo tiño café. Lo usé rubio, lacio, colochos, rojo, rosado, corto y largo. Tener
-- ¿Se raparía por una causa benéfica?
--No apostaría esta cabellera por nada.Tiene más valor que yo le compre comida a quien lo necesita y que nadie lo sepa, antes de hacer el “bullón” de que me corté el pelo por ayudar, no me gusta el exhibicionismo.
--¿Tiene muchos aduladores?
--Confío mucho en los demás, me cuesta distinguir a la gente malintencionada. Tengo unos seis amigos en los cuales confío ciegamente. Ya mi círculo está hecho; tengo amigos, a mi familia, a mi hombre.
-- ¿Quién es...ese hombre?
--Bryan “El Tiquito” Vásquez. Fui muy enamoradiza y tuve noviecillos pero nunca conviví con ellos. Quería encontrar alguien como él. Vivimos juntos.
-- ¿Qué tiene de especial?
--Con mi esfuerzo, sudor y trabajo, he logrado ser independiente. Puedo darme a mí misma lo que necesito y quiero; pero las mujeres buscamos alguien que nos trate con amor y respeto y no se canse de darnos un beso, que tenga detalles y nunca nadie me había tratado como lo merecía...Bryan lo hace.
--¿Tienen celos profesionales?
--Ante todo somos buenos amigos. Si a él le va bien, a mi también. Y si en algún momento de la vida estamos separados, desearía que le vaya bien porque se lo merece todo. Bryan tiene un futuro brillante.
--¿La vacilan con “El Tiquito” ?
--La gente hace chistes de que yo le pego, pero nunca peleamos; son bromas del tico. Esa relación es lo único personal e íntimo que tengo y trato de hablar poco de eso en la prensa y quiero que respeten mi privacidad.
-- ¿Quiere un hijo?
-- ¡Bueno! Aunque sea uno, pienso que Bryan será el papá. Quiero pasar el resto de mi vida con él y formar una familia.
-- ¿Antes no quería bebés?
--Uno de mis mayores miedos era quedar embarazada y enfrentarme sola con ese momento tan duro; o casarme y que me hicieran daño. Yo no quería esos enredos, pero me enamoré de Bryan y quiero envejecer con él.
-- ¿Tuvo un aborto en su juventud?
--Tenía 18 años y me fui a California donde viví casi un año. Conocí a una persona y estuve bien con ella unos meses hasta que le salieron las garras y los cachos. Era un agresor, nunca me pegó, pero no había necesidad porque le tenía demasiado miedo. Estuve embarazada tres meses y lo perdí debido al estrés. Él se preocupaba de que yo viviera con mucho miedo, si hubiera tenido el bebé habría sido muy miserable.
-- ¿Por qué es boxeadora?
--Quería mejorar la calidad de vida de mi familia y la mía. Pero conforme pasó el tiempo y gané el título sentí una gran responsabilidad, con los chiquitos que quieren ser como uno; mujeres que dejaron al marido y le agradecen a uno el valor que tomaron al verme pelear. No quiero decepcionar a nadie, quiero impactar en lo positivo.
-- ¿Explotan al boxeador?
--Sí. Este es un negocio, si el boxeador no se pone vivo abusan. Por eso uno deber tomar el control de su carrera y prepararse para el futuro.
-- ¿Se aprovecharon de usted?
--A tiempo me di cuenta de que me explotaban y despedí a quienes lo hacían. Ahora llevo mi carrera y es bastante estresante porque debo estar en todas las negociaciones, pero así nadie se aprovecha de uno.
--¿Quién abusó?
--Mi anterior mánager, Katty Cunningham. No quiero volver a trabajar con ella por las cosas graves que realizó. Aunque hizo un buen trabajo, en otros se le pasó la mano. Me sentía agobiada, explotada... en esos casos (los mánager) ya no trabajan para uno, sino para ellos.
-- ¿A qué le tiene miedo en el
--A que me partan los dientes, ¡uuuy!, lo imagino doloroso. Una puede subir al ring y sufrir un golpe que la puede matar o dejar como un vegetal. Pero el entrenamiento, el castigo físico me hace llegar sin preocupaciones a la pelea. Confío en mis capacidades para enfrentar al rival y estar mentalmente como una roca.
-- ¿Qué pasa por su cabeza?
--Muchas cosas, me veo hasta noqueada pero rechazo esos pensamientos. Pienso que debo estar alerta, el peligro está latente; repaso bien la estrategia y trato de concentrarme en eso.
-- ¿Cómo se protege?
--Casi no uso protectores en el pecho contra los golpes. Uno entrena para dar y recibir la menor cantidad de golpes; para minimizar los impactos en la cara, aunque ya me quebraron la nariz.
-- ¿Se pondría implantes?
--Creo que todo se puede arreglar con ejercicio. Si en algún momento no me gustan como se ven mis pechos tal vez me haga algo por ahí. Soy feliz con lo que Dios me dio.
-- ¿Le cuesta mantener el peso?
--Antes subía hasta 30 libras en una semana después de una pelea, comía mal y me hicieron pruebas para elaborar una dieta que me permite comer de todo y bastante. Sufro menos con la báscula y estoy consciente de que si hago las cosas bien no hay porque morir en el intento.
-- ¿Qué hace fuera del
--Tengo compromisos con mis seis patrocinadores de realizar 18 presentaciones mensuales; eso más las reuniones, el trabajo social, el entrenamiento, los estudios universitarios me tienen ocupada todo el día.
-- ¿Se va a fundir?
--Antes me levantaba a las tres de la mañana y terminaba a la medianoche. Ahora yo manejo mi agenda; escucho mi cuerpo y le doy la oportunidad de recuperarse porque al fin y al cabo la prioridad es seguir siendo campeona, porque todo lo demás se va o se cae.
-- ¿Qué estudia?
--Terapia física con una beca. Soy muy compasiva y me gusta estimular a la gente, sacarla adelante, darle fuerzas. La terapia física se presta para eso, porque las personas necesitan aliento para superar un accidente y rehabilitarse.
-- ¿La molestan los aficionados?
--Ellos lo hacen a uno. Me encanta comunicarme con la gente pero en algunos momentos abusan, pierden la noción de que uno es persona y a veces quiere estar sola o necesita privacidad.
-- ¿Qué hizo por usted el boxeo?
--Hago cosas que jamás soñé. No debo trabajar en una oficina muriendo de la envidia de ver el sol; puedo emplear mis días para correr, entrenar, hablar con la gente, con los niños y me acercó a Dios.
-- ¿Cómo fue eso?
--Un día dije: no logré nada en el atletismo; mi familia se desmoronó; mis padres se esforzaron y todo se cayó, entonces para qué hacer las cosas bien, mejor rendirse y ser la víctima. Pero busqué a Dios y le pedí que cambiara mi vida, puse todo en sus manos, solo con su ayuda no cometería más los errores anteriores.
-- ¿Qué recuerdo quedará de usted?
--Todo es pasajero, la gente se olvida de todo, no quiero que la gente me recuerde por los campeonatos sino por el impacto que causé en los demás: no quiero que me recuerden por cosas mundanas.
-- ¿Cambió la vida de otros?
--Para el día del niño fui a un albergue para jovencitas, entre 11 y 17 años, con hijos productos de violaciones. Una payasita que estaba ahí me dijo que el día de mi pelea ella estaba muy deprimida, acababa de tener a su bebé y al verme triunfar en cada
-- ¿Una frase que resuma su filosofía como persona?
--Hay que perdonarse y perdonar a los demás; decidir cuáles cruces cargar y cuáles no.
-- ¿Cómo se desconecta del boxeo?
--Con un gran beso de Bryan. Me gusta escuchar música, cantar en la casa, bailar, cocinar, ver a mis sobrinas. Los niños son lo máximo porque no lo ven a uno como Hanna Gabriel, sino como uno más. En la
-- ¿Cuándo tira la toalla?
--¡Juepucha! me pasa en el entrenamiento. Es difícil mantenerse motivado todos los días, con tanto compromiso, tanto trabajo encima, uno llega al punto de sentirse cansado y quisiera acostarme y dormir varios días.
-- ¿Quién la apoya en esos momentos?
--Encontré la fortaleza en Dios para no caerme. Cuando pasó lo de mi anterior mánager me sentí traicionada, dolida y pensé que no lo iba a superar, pero tengo un equipo de trabajo excelente; mi asistente es mi mejor amiga, un abogado que hizo lo imposible para sacarme de un contrato que era terrible y mis patrocinadores me respaldaron.
-- ¿Piensa en el retiro?
--Me quedan unos cinco años más. Espero tener familia, pero no quiero dejar el boxeo. Tal vez dentro de unos años ya no quiera sufrir igual en el
--¿Será ama de casa?
--Odio los oficios domésticos, sé hacerlos pero no me gustan. Una amiga ocupaba trabajo y ahora me ayuda en la casa. Antes le pagaba a mi mamá pero me daba lástima verla hacer todo eso por amor.
-- ¿Cuándo oirá el conteo final?
--Nadie me verá a los 45 años buscando una pelea para pagar las cuentas.