Arqueólogos guatemaltecos descubrieron la tumba real más antigua del imperio maya, en un observatorio astronómico construido hace 1.800 años en la región de Takalik Abaj.
La divulgación del hecho, en la revista National Geographic, ocurre pocos días después de que arqueólogos de la Universidad de Vanderbilt (Tennessee) anunciaran que recientes hallazgos en Guatemala sugieren que los mayas alcanzaron un alto grado de desarrollo cultural y ritual casi un milenio antes de lo que se creía hasta ahora.
Según la revista, la riqueza de esta tumba y la complejidad del arte y las escrituras del sitio revelan que la civilización maya en la costa suroccidental era mucho más avanzada de lo que se suponía.
El descubrimiento fue realizado por un equipo del Proyecto Arqueológico Takalik Abaj, auspiciado por el Ministerio de Cultura de Guatemala y con la colaboración de Christa Schieber, de National Geographic.
Olor a incienso
En el observatorio astronómico maya de Takalik Abaj también se hallaron cinco monumentos de piedra puestos sobre una plataforma de ceremonias que estaba alineada con la constelación del dragón, lo que permitía a los mayas determinar el movimiento de las estrellas.
Siguiendo ese alineamiento estelar, los arqueólogos excavaron un sitio donde encontraron la escultura de una serpiente sagrada y casi 700 vasijas con ofrendas a los dioses.
La tumba fue hallada bajo la plataforma ceremonial y una pequeña construcción maya.
"A medida que íbamos excavando podíamos oler los depósitos de carbón del incienso que se había utilizado en las ceremonias", manifestó Schieber.
En la tumba, los arqueólogos descubrieron también ornamentos reales, entre ellos dos delicados adornos para las orejas, un collar de jade, otras joyas, así como una máscara ceremonial de jade que seguramente colgaba de la cintura.
Sin embargo, Schieber señala que se desconoce la identidad de los que poblaron el sitio. Se ignora quiénes construyeron el observatorio astronómico y de quién era la tumba real.
Pese a que no se encontró el esqueleto del monarca, las pruebas de fósforo han demostrado la presencia de huesos humanos descompuestos y las cavidades de la tumba muestran vestigios de cinabrio, un mineral compuesto por azufre y mercurio.
"Aunque sabemos poco acerca de este monarca, esta ciudad fue próspera y él fue un gobernante poderoso", señaló.
Takalik Abaj fue uno de los centros económicos y culturales de la región en las etapas iniciales del desarrollo maya precolombino. El hombre sepultado en la tumba fue, probablemente el último rey de la región, según los arqueólogos.
La semana pasada, el arqueólogo guatemalteco Francisco Estrada relató el hallazgo de una enorme máscara del dios Sol tallada en la pared de la pirámide principal de un templo, en un túnel de la ciudad maya de Cival.
La máscara que halló Estrada, de unos cinco metros de ancho y tres de alto, es notable no sólo por su tamaño, sino porque data de entre los años 200 y 150 antes de Cristo.
Esto es casi 1.000 años antes de lo que hasta ahora se ha reconocido como la época más floreciente de la civilización maya, una cultura de 3.500 años que concluyó poco antes de la llegada de los europeos.