Barcelona (España), 20 mar (EFE).- Ramon Ollé, vecino de Castelldefels, Barcelona (noreste), encontró una dentadura postiza en los huevos revueltos de un desayuno que le sirvieron durante un vuelo de British Airways, que cubría el trayecto Londres-Barcelona, cuando viajaba en clase preferente.
En declaraciones a Efe, Ollé recordó el incidente, acaecido hace unos días, como una "anécdota divertida", aunque confiesa que aún no logra salir del asombro que le produjo hallar en el menú "un maxilar postizo de los que se colocan de forma provisional, con forma de herradura y unos ganchos de soporte para las encías".
Cuando se disponía a "atacar" un desayuno a base de huevos revueltos con beicon, típicamente británico, el pasajero notó que "alguna cosa metálica" brillaba en el plato, aunque en principio pensó que se trataba de un pedazo de la bandeja que podría haberse desprendido.
"Empecé a escarbar, y como seguía sin saber qué era, acabé cogiendo con la mano la cosa metálica", relataba Ramon Ollé, que no podía dar crédito a sus ojos cuando, tras retirar los trozos de huevo adheridos al objeto, se dio cuenta de que había estado a punto de echarse a la boca una dentadura postiza.
Ollé reconoce que nunca habría podido tragarse la dentadura postiza, "dadas sus dimensiones", aunque cree que habría sido peligroso si se hubiera desprendido algún trozo metálico de la pieza en el plato.
Tras su sorprendente hallazgo, el viajero avisó a la azafata, que al ver el maxilar postizo en manos de Ollé pensó que se le había caído a él y se ofreció a buscar en el botiquín del avión alguna sustancia para fijar dentaduras.
Finalmente, el pasajero se dirigió al sobrecargo, que le pidió reiteradamente disculpas, aunque no pudo servirle otro desayuno porque, según explicó, se le habían acabado todos los menús.
En aparente recompensa, el encargado de vuelo acabó regalándole el objeto que deseara del catálogo del "dutty free". Ollé asegura que le traicionó el inconsciente y escogió un cepillo de dientes eléctrico.
Días después del incidente, Ollé recibió una carta de disculpa de British Airways en la que la compañía se comprometía a abrir una investigación sobre el suceso -aunque atribuía la responsabilidad a la empresa de "catering"-, y le adjuntaba unos vales descuento por valor de 50 libras (unos 80 dólares). EFE.
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