
Londres. EFE. Hoy se cumplen quince años desde que el anuncio del nacimiento de la primera oveja clónica, a partir de una célula adulta, revolucionara a la ciencia y desatara, a la vez, un intenso debate moral.
De raza Finn Dorset, el animal nació el 5 de julio de 1996 en el Instituto Roslin de Edimburgo (Escocia), después de que un grupo de científicos extrajeran de una célula adulta el núcleo con material genético para introducirlo en un óvulo previamente “enucleado” (al que se le ha extraído los cromosomas) de otra oveja.
Con el procedimiento se obtuvo un embrión genéticamente idéntico al adulto, del que se extrajo la célula de partida y que se implantó en el útero de la madre portadora, en cuyo vientre se desarrolló el feto.
La existencia de Dolly no se divulgó hasta siete meses después, el 23 de febrero de 1997.
Su creador, Ian Wilmut, dijo que se “demostró que las células se pueden modificar” y pueden ser estudiadas para eventualmente llegar a entender enfermedades.