La leyenda británica del rock Eric Clapton pretende vender 100 de sus guitarras y destinar las ganancias a un centro de recuperación para adictos a las drogas y al alcohol.
Después de librar una batalla de 20 años contra la heroína y el alcohol, Clapton ha estado sobrio desde hace 12 años.
"Mi vida ha mejorado ampliamente. Todavía pienso en la música como mi primer amor", dijo el guitarrista, que estuvo cerca de apretar el botón de la autodestrucción como muchas otras estrellas del rock.
A sus 54 años, afirma que su vida es más dulce que nunca y que no piensa retirarse.
"Yo creo que este es el momento más feliz de mi vida", dijo al presentador de la cadena de televisión BBC, David Frost.
Con la subasta de sus guitarras, que se realizará en Nueva York el 24 de junio, Clapton espera reunir unos $750.000 para el Centro Crossroads (Encrucijada) que fundó en 1997 en la isla caribeña de Antigua, donde tiene una casa desde hace 10 años.
Entre las guitarras se incluye a la Fender Stratocaster de 1956 conocida como "Brownie", en la que tocó su éxito de la década de 1970, Layla.
Vida trágica
Clapton se hizo famoso tocando en bandas como Yardbirds, Blind Faith, Cream y Derek & The Dominos.
En el camino no solo sufrió de abuso de drogas, sino también de amor no correspondido (como lo dice en Layla) y la muerte de su hijo Connor, quien cayó del piso 53 de un apartamento de Manhattan donde vivía con su madre.
Tears in Heaven (Lágrimas en el cielo), dedicada a Connor -quien murió en 1991 a los cuatro años de edad- es una valiente y conmovedora canción que se convirtió en el mayor éxito de Clapton desde la década de 1970. Ahora tiene planes especiales -pero muy privados- para celebrar el nuevo año.
"La noche de Año Nuevo es la peor del año para la gente que no bebe", le confesó a Frost. "Por eso organizamos un baile. Es todo muy secreto. Es un evento normal de diversión, pero sin alcohol. No hay dinero involucrado. Es sólo por divertirnos", dijo.
Según narró, hasta hace unos años fue adicto a la crisis. "Necesitaba eso, me estimulaba el drama. Ahora trato de minimizarlo", agregó, comparándose con el "vino añejo", pero prometiendo no beberlo.