MEXICO DF Una sórdida pero sangrienta guerra entre carteles de la droga en el norte de México derivó en la quiebra de reglas consideradas "sagradas" entre narcotraficantes que disputan vitales espacios en la frontera con Estados Unidos, dijeron analistas.
Diecinueve miembros de dos familias, entre ellos siete menores, un bebé y una mujer embarazada de siete meses, fueron ejecutados a balazos el jueves en Ensenada, un puerto del estado de Baja California, limítrofe son Estados Unidos.
Otras dos personas, entre ellas una niña de 12 años, sobrevivieron a la masacre con graves heridas de bala.
La matanza fue un literal fusilamiento de las 21 víctimas, todas ellas sorprendidas durmiendo en la madrugada y obligadas a tenderse sobre el cemento de un patio interior, donde recibieron descargas de metralletas automáticas y otras armas de alto poder.
El episodio conmovió a la localidad de "El Sauzal", distante a 90 kilómetros de la frontera estadounidense, donde las familias López y Flores, propietarias de una hacienda, eran conocidas por sus actividades agrícolas, de ganadería y cría de caballos de raza.
Autoridades judiciales de Baja California dijeron el viernes que la investigación apuntaba a confirmar que la matanza, sin precedentes por su violencia y alcance en ese estado, tenía el probable sello del narcotráfico.
Los informes vincularon al asesinado jefe de una de las familias, Fermín Castro, con la supervisión de plantaciones de marihuana bajo control del Cartel de Tijuana, ciudad de Baja California ubicada en la frontera con Estados Unidos.
Pero estudiosos de la violencia que ejercen en el norte mexicano los carteles de la droga afirmaron no tener dudas de que la masacre de "El Sauzal" fue otro episodio de cruentos conflictos entre narcotraficantes que pugnan por el control de las plazas fronterizas, claves para el multimillonario negocio con el vecino mayor mercado de drogas en el mundo.
La inusitada saña de la masacre, que hizo víctimas a seis mujeres y ocho niños, dejó perplejos tanto a los expertos como a las autoridades.
"Hasta ahora la regla no escrita y casi sagrada entre los narcotraficantes ha sido no tocar a las familias, no tocar a las esposas, a los hijos, a los papás, a los abuelos", dijo el antropólogo Víctor Clark.
"Los muertos fueron siempre los involucrados, pero nunca las familias", agregó Clark, entrevistado por teléfono en Tijuana, sede del temido cartel de los hermanos Arellano Félix, los más buscados narcotraficantes del país.
Clark, quien también trabaja para un Centro Binacional de Derechos Humanos, dijo que la guerra entre los carteles que conforman una denominada "Federación de la Frontera" "está cambiando las reglas".
"Los pactos de honor, entre comillas, empiezan a modificarse", sostuvo.
Los carteles "federativos" de la frontera con Estados Unidos, según Clark, son el de Tijuana, de los prófugos hermanos Ramón, Javier y Benjamín Arellano Félix; de Juárez, que hasta julio de 1997 encabezó el poderoso Amado Carrillo Fuentes, alias "el Señor de los Cielos; y el del Golfo, debilitado desde enero de 1996, cuando su jefe Juan García Abrego fue capturado y entregado a la justicia estadounidense.
Carrillo Fuentes murió en julio de 1997, asesinado por médicos que lo operaron en una clínica de la Ciudad de México, en un confuso episodio que remeció al submundo de las drogas y desató la arremetida de carteles rivales interesados en ocupar su plaza en Ciudad Juárez, otra localidad fronteriza del norteño estado mexicano de Chihuahua.
Clark dijo que una de las hipótesis sobre la matanza de "El Sauzal" era la de una sangrienta respuesta del Cartel de Juárez a los intentos del rival de Tijuana por penetrar en sus territorios.
"Hay una disputa por el poder. Si los Arellano intentaron entrar (en Juárez), ésta puede ser la respuesta del tamaño del mundo para decirles: 'con nosotros no se van a meter allá'", manifestó Clark.
Ajuste de cuentas
El experto agregó que otra hipótesis era la de un "ajuste de cuentas" al interior del Cartel de Tijuana, donde diversas facciones buscan debilitar la autoridad y poder de los tres hermanos, perseguidos intensamente por las policías de México y Estados Unidos.
"Pero un hecho de éstos, con la muerte de dos familias, pudo 'calentar la plaza al extremo', para usar términos policíacos, y eso no conviene a los intereses de los Arellano", dijo Clark.
El periodista Jesús Blancornelas, considerado el periodista mejor informado sobre el narcotráfico en México, declaró el viernes en Tijuana, donde reside, que "cinco de las personas ejecutadas pertenecían al narcotráfico" y mantenían relaciones con Ismael Higuera, "El Mayel", principal lugarteniente de los Arellano Félix.
"Esto debe preocuparnos a todos, porque si (la masacre) es del narcotráfico y si está incluyendo a niños, pues ya estamos en el nivel de Colombia en la frontera de Estados Unidos y eso es muy grave", agregó en declaraciones a la cadena radial Formato 21.
Blancornelas, director de la revista Zeta, sobrevivió en noviembre de 1997 con múltiples heridas de bala a un atentado contra su vida lanzado por pistoleros al servicio de los Arellano Félix.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital.