Guatemala. Lucio Gerónimo no quiere olvidar a su entenada María Pablo Ramírez, pero tiene en su contra el paso de los años que algunas veces, según admite, borra el recuerdo de los seres queridos.
``Con el paso de los años, la gente olvida a sus padres, a sus hermanos, a sus hijos, pero yo no quiero olvidar'', declara Gerónimo, un campesino de 64 años de edad.
Gerónimo, junto a otra decena de sobrevivientes de la guerra civil en este país, forma parte de una incitativa que pretende localizar a cientos de niños que fueron separados de sus padres en la época más cruenta del conflicto de 36 años de duración.
``El 6 de junio de 1982, María tenía 16 años, le pedimos que fuera a cuidar la casa de unos vecinos que se habían ido huyendo de la guerra. Ese día supimos que el ejército venía matando gente en los pueblos cercanos. Nosotros nos escondimos, pero no tuvimos tiempo de avisarle a ella'', dice Gerónimo a la AP.
Luego de algunos días escondidos, volvieron a buscar a la muchacha, pero ya no estaba. La información que obtuvieron fue que el ejército la había tomado y llevado aún con vida y que había sido vista en un destacamento militar en Xalbal, Quiché, a unos 200 kilómetros al noreste de la capital.
``Años después supe que estuvo viva en el destacamento de Xalbal, pero después no se qué pasó con ella''.
María es una de las miles de personas que perdieron familia y hasta identidad en la guerra que dejó más de 200.000 muertos y desaparecidos, según datos de grupos pro derechos humanos.
Durante años, el gobierno y el mismo ejército han ignorado a todos esos niños ``desaparecidos''. Ahora, como iniciativa de la Casa Alianza y la Liga de Higiene Mental, se pretende localizar a los desaparecidos y reunirlos con sus padres.
``Esperamos hacer uno o dos reencuentros este año, aunque sabemos que será difícil'', dijo a periodistas Marco Garavito de la Liga de Higiene Mental, al hacer la presentación del proyecto.
El programa, que se iniciará trabajando en cinco departamentos del país en donde se produjeron la mayoría de las atrocidades, busca involucrar a las familiares y al mismo gobierno.
Hasta la fecha, las dos organizaciones cuentan con unos 10 niños o padres que buscan a sus familiares. Gerónimo es uno de ellos.
El hombre, quien escapó del país junto a sus hijos y su esposa para salvar la vida en 1983 hacia México, volvió a Guatemala en 1996 y una de las primeras cosas que hizo fue preguntar por María.
``Fui a la base (militar) de Playa Grande, y les pregunté qué habían hecho con ella'', recuerda el campesino. Como respuesta recibió una promesa de que si los militares la encontraban, le comunicarían, según dice.
A pesar de ello, nada ha sabido de la mujer que hoy tendría 34 años de edad, pero no pierde la esperanza y tiene razones para ello.
``Sabemos que 18 niños fueron llevados en 1982 a Playa Grande, de allí, no se supo de ellos, pero tres del grupo, pudieron volver con sus padres por sus propios medios. Eso nos hace pensar que hay más niños en otros lugares'', agregó Garavito.
El año pasado, la Iglesia Católica y la Liga de Higiene Mental presentaron un informe sobre niños desaparecidos en la guerra. Esta supone la continuación de esa investigación.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital.Fuente: agencias.