Zamboanga (Filipinas). El grupo radical islámico Abu Sayyaf, al que Estados Unidos y Filipinas vinculan con la red terrorista Al Qaeda, ha exigido 300.000 dólares a cambio de liberar a siete rehenes, cuatro de ellos mujeres, y acabar con sus secuestros.
En una entrevista concedida a una emisora de radio local, el gobernador de la isla filipina de Joló, Yusop Jikiri, manifestó que había recibido la demanda a través de un emisario de Radulan Sahiron, uno de los líderes del grupo extremista.
"El comunicado expresa la intención del grupo de finalizar sus secuestros si el gobierno de la isla (Joló) paga 300.000 dólares por la liberación de los rehenes", indicó Jikiri.
El gobernador dijo que rechazó la exigencia de acuerdo con las directrices de Manila de no pagar ningún tipo de rescate a Abu Sayyaf.
"Deben entregar a los rehenes sin ninguna condición o enfrentarse a las consecuencias militares", indicó Jikiri.
Esta es la primera vez que Abu Sayyaf propone poner fin a los secuestros, que han sido su principal arma y fuente de financiación hasta la fecha.
Por medio de esta actividad, el grupo adquirió notoriedad mundial cuando en el año 2000 secuestró a 21 personas, la mitad occidentales, que se encontraban en un centro de recreo de Malasia.
Con esa operación, el grupo no sólo saltó a la palestra internacional, sino que se hizo con un rescate, nunca confirmado, de más de veinte millones de dólares.
En la actualidad, Abu Sayyaf mantiene secuestrados desde el pasado 17 de junio a tres marineros indonesios y desde agosto a tres mujeres filipinas de la secta Testigos de Jehová.
Los tres marineros indonesios navegaban en un remolcador en aguas de Joló, a 980 kilómetros al sur de Filipinas, cuando fueron interceptados por un comando rebelde.
Los servicios de inteligencia militar filipinos creen que los siete rehenes se encuentran en algún lugar de la isla de Joló.
Por su parte, el jefe del Mando Sur del Ejército filipino, el teniente general Narciso Abaya, indicó que la última propuesta de Abu Sayyaf no interrumpirá la ofensiva militar contra ese grupo radical.
Abaya confirmó que mantienen localizados en todo momento a los rebeldes, aunque admitió que el buen conocimiento de éstos del terreno, un área de espesas selvas, dificulta el éxito de las operaciones militares.
Según el Ejército, Abu Sayyaf se ha replegado a Joló tras las bajas que sufrió en su feudo histórico de Basilán, otra isla cercana, y la perdida de Abu Sabaya, uno de sus principales líderes, cuyo cadáver nunca se ha recuperado.
Sabaya fue abatido el pasado mes de junio en una operación marítima para rescatar al matrimonio de misioneros estadounidenses Martin y Grace Burnham y la enfermera filipina Deborah Yap, en la que perdieron la vida el misionero y la rehén filipina.
Los Burnham habían sido secuestrados en mayo de 2001 en un centro turístico de la isla de Palawan junto a otras 18 personas, entre ellas el estadounidense de origen peruano Guillermo Sobero, quien fue posteriormente decapitado.
Estados Unidos se unió el pasado enero a Filipinas en la lucha contra Abu Sayyaf a través de unas maniobras militares conjuntas que duraron seis meses, limpiaron Basilan de rebeldes, acabaron con un año de cautiverio de los Burnham y permitieron acabar con Sabaya.
Según fuentes castrenses, la muerte de Sabaya ha confirmado el ascenso en la jefatura del grupo de Khadafy Janjalani, hermano del fundador del grupo, Abduradjak Janjalani, un veterano de la guerra de Afganistán contra la ocupación soviética.
A principios de los noventa, Janjalani organizó Abu Sayyaf con el fin de establecer un estado islámico independiente en la isla de Basilán.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.