Es la enfermedad respiratoria que más ausentismo laboral causa todos los años. Es difícil encontrar a alguien que jamás la haya padecido y, sin embargo, no existe en la actualidad una manera de evitarla con total certeza. ¿Es la gripe un mal imposible de erradicar?
Provocada por el virus influenza desde hace 1000 años, la gripe supone uno de los mayores problemas de salud pública del mundo, ya que es muy contagiosa y provoca epidemias anuales con una tasa importante de mortalidad en ancianos y niños.
Según datos de 1997, la Sección de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud coloca a la influenza como la tercera enfermedad de denuncia obligatoria más importante, con un total de 113.772 casos.
Hay grupos de riesgo
Aunque la enfermedad no causa grandes estragos entre las personas sanas, puede causar complicaciones muy importantes en adultos mayores, niños, mujeres que se encuentren en su segundo o tercer trimestre de embarazo y los que, por alguna razón, estén bajos de defensas.
En estas personas, es fácil que la gripe se complique y provoque otros males como bronquitis, sinusitis, neumonía y reagudizaciones en pacientes asmáticos o con fibrosis quística.
La influenza también favorece la insuficiencia cardíaca y complicaciones neurológicas como convulsiones y encefalitis aguda.
Durante la época de epidemia, esta enfermedad puede afectar hasta el 40 por ciento de la población. El 90 por ciento de las muertes que produce es en personas mayores de 65 años.
Contra el virus mutante
La gripe es una enfermedad respiratoria que nos acompaña todos los inviernos debido a su habilidad para mutar y para pasar desde sus reservorios animales hacia los seres humanos.
Los virus de la gripe son capaces de reemerger como "nuevos virus" que no son reconocidos por el organismo y que se diseminan rápidamente en las poblaciones susceptibles para causar epidemias o pandemias.
La medida más simple e importante para prevenir la gripe es la vacuna, pero existe toda una polémica con respecto a su efectividad.
Los expertos alegan su eficacia pero aclaran que ésta depende de la similitud entre el virus que contiene la vacuna y el que está causando la epidemia. Por tanto, es imprescindible vacunarse todos los años con las nuevas formulaciones de la vacuna para que respondan a la "nueva versión" del virus.
La efectividad de la vacuna para prevenir la enfermedad en personas sanas puede ser del 90 por ciento. Los efectos adversos de la vacuna se producen en menos del 10 por ciento de los casos.
A pesar de los altos niveles de contagio de la gripe, las vacunas para evitarla siguen siendo de uso minoritario e infrecuente.
Según Nuria Montero, jefe del Departamento de Farmacia del Hospital San Juan de Dios, en Costa Rica, como en la mayoría de los países del mundo, solo se tratan los síntomas de la gripe. Es decir, se administran medicamentos que mejoran el estado general del paciente: antitérmicos que reducen la fiebre y antitusivos. Además, la lista incluye analgésicos, antipiréticos y la vitamina C.
De la misma manera, la infectóloga María Luisa Ávila Agüero, del Departamento de Infectología del Hospital de Niños, asegura que existen fármacos eficaces contra el virus de la gripe, pero, desgraciadamente, no están disponibles para los costarricenses porque no se distribuyen en América Latina.
¿Se imagina un mundo sin gripe? Sería ideal, pero por ahora no es posible. Hasta el momento, solo existen paliativos.
En 1999 el investigador Frederic Hayden y el congreso de la Sociedad Americana de Microbiología realizaron un estudio quedemostró que un fármaco conocido como zanamavir era capaz de reducir los síntomas de la gripe varios días y prevenir contagios entre familiares. No obstante, se distribuye solo en España con el nombre de Relenza y su precio es muy elevado, por ello para la Seguridad Social y el común de las personas es inaccecible. Otro factor desfavorable es que por ser un inhalador, se dificulta su administración en niños muy pequeños y ancianos.
Mientras tanto, para los costarricenses, la única opción disponible es, según la infectóloga María Luisa Ávila, vacunarse todos los años entre febrero y abril, ya que "el pico de la influenza se da en junio y julio y lo ideal es tener al menos seis semanas antes de la vacuna para que los anticuerpos estén fuertes", concluyó.
Científicamente hablando
El virus influenza pertenece a la familia de los Orthomyxovirus (del griego myxa que significa mucus).
Existen tres variantes de influenza, la A (frecuente entre humanos y animales), la B y la C. Este último provoca una enfermedad respiratoria muy leve que no causa epidemias.
Los síntomas más comunes de la gripe incluyen la aparición brusca de fiebre alta, cefalea, tos, debilidad muscular, escalofríos, malestar general y ojos llorosos.
Muchas veces, los médicos tienen problemas para identificar la enfermedad, ya que se manifiesta similar a otras dolencias, como el resfriado común.