Nueva Orleans (EEUU), 30 ago (EFE).- La zona histórica de Nueva Orleans (Luisiana) se está inundando con agua del lago Ponchartrain, a causa de las grietas surgidas en uno de los diques de contención de la ciudad tras el paso del huracán "Katrina".
Las cadenas de televisión estadounidenses muestran imágenes de algunos barrios en los que el agua llega a los tejados de las casas debido a la rotura de una sección del dique que contiene las aguas del lago y que ahora inunda la parte norte de la ciudad.
"El agua está subiendo tan rápido que no puedo ni describirlo", declaró a la cadena de televisión CNN la vicepresidenta del Centro Médico de la Universidad Tulane, Karen Troyer-Caraway.
Según la cadena de televisión WWL-TV, una grieta de unos 60 metros de largo en un canal de la Calle 17 lanzaba agua del lago Pontchartrain sobre la ciudad y los equipos de emergencia no han encontrado todavía la manera de contenerla.
Zonas del centro de la ciudad y del histórico barrio francés (French Quarter), un atractivo lugar turístico de la ciudad, que escaparon de las aguas ayer lunes, tras pasar como un ciclón de categoría cuatro "Katrina", ahora se están inundando.
"El agua va a seguir saliendo hasta que llegue al nivel del lago. No sé qué van a hacer (los socorristas), dijo la teniente de policía, Julie Wilson, a la misma cadena de televisión.
En el estadio "Superdome", donde más de 10.000 personas permanecen refugiadas sin agua corriente ni aire acondicionado, un hombre saltó hoy de las tribunas suicidándose, según informó a la cadena CNN una periodista de la televisión local.
La periodista describió la situación "muy tensa" dentro del estadio, que está rodeado de agua, y donde empiezan a escasear los suministros.
Decenas de soldados de la Guardia Nacional están a cargo del orden dentro del estadio cubierto.
La gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, afirmó en rueda de prensa que "la devastación es mayor" de lo que se pensaba y reiteró que los habitantes que fueron evacuados tienen terminantemente prohibido regresar a sus hogares. EFE
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