SANTIAGO (AFP) Los bellos parajes de Chaitén y Futaleufú, en el sur de Chile, han resultado seriamente afectados por la erupción del volcán Chaitén, que cubrió a ambas localidades de cenizas, las que se seguían esparciendo este domingo.
Un reporte de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) informó que el volcán mantenía su actividad tras nueve días de haber entrado en erupción, con una constante emanación de cenizas, las que mantenían una columna de entre 5.000 a 7.000 metros de altura.
El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomín) anunció que incrementará sus monitores sobre el macizo, con la instalación de nuevos equipos.
El vulcanólogo del Sernageomín, Luis Lara, afirmó este domingo que aún no era posible descartar el riesgo de colapso de la columna eruptiva.
"Si en los proximos días viéramos un descenso importante de la columa eruptiva y no se registra la actividad sísmica característica, podríamos pensar en que ya no nos encaminamos hacia el peor escenario", que es colapso abrupto de la columna eruptiva.
Esa posibilidad motivó la evacuación masiva del poblado de Chaitén, de 4.000 habitantes, mientras las intensas cenizas caídas provocaron un serio daño ecológico, al sepultar extensas áreas agrícolas, además de poner en riesgo a miles de cabezas de ganado.
Las cenizas dañaban una superficie de más de 200.000 hectáreas, en una zona altamente rica en vegetación y cursos de agua, donde cada año llegan miles de turista. También han afectado a varias localidades argentinas vecinas.
Entre las áreas chilenas afectadas está parte de los terrenos del Parque Pumalín, una extensa reserva natural de propiedad del conservacionista estadounidense Douglas Tompkins.
El principal daño ha sido provocado por los más de 30 centímetros de cenizas que se han acumulado en Chaitén y Futaleufú.
"El impacto sobre los suelos es bastante negro desde el punto de vista de la agricultura", señaló Wilfredo Vera, agrónomo de la Universidad de Chile.
"Las plantas van a morir indefectiblemente. No hay vuelta atrás", agregó el experto, quien explicó que una eventual recuperación de los terrenos tardará por lo menos una década.
"Hay que esperar un tiempo bastante grande, tal vez décadas para que las especies naturales vuelvan a colonizar el lugar", señaló Vera.
"La restauración de una zona con una capa consolidada de cenizas puede prolongarse por décadas", coincidió el especialista de la Universidad de Chile, Juan Pablo Fuentes.
Las cenizas contaminaron también cursos de agua y la vegetación que servía de alimento para unas 40.000 de cabezas de ganado.
En Futaleufú, el Ministerio de Agricultura trasladó entre 5.000 a 8.000 cabezas de ganado, repartiendo además forraje para la alimentación de aquel que no fue trasladado.
Esa evacuación masiva de animales no fue posible realizarla en Chaitén, por su difícil acceso terrestre.
Hasta ahora, sin embargo, no había ocurrido una muerte masiva de animales, pero se esperaba que ésta ocurriera en los próximos días. En Chaitén, varias vacas y caballos deambulaban a su suerte en busca de alimentos.
Unas 600 mascotas, entre perros y gatos, fueron abandonadas en Chaitén y también corrían un grave riesgo. Un grupo de veterinarios se había trasladado al lugar para realizar un rescate, pero el recrudecimiento de la actividad del volcán obligó a abortar la misión.
Algunas mascotas deambulaban sin rumbo por las calles desoladas de Chaitén, una situación que generó alarma entre grupos defensores de animales, que anunciaron que interpondrán una recurso de protección en favor de los animales.
La rica biodiversidad acuática de la zona sufrirá también un daño irremediable, tras detectarse un grado de acidez anormal en los cursos de agua.
En la zona se emplazan varias salmoneras, que fueron autorizadas para trasladar más 3,5 millones de salmones que permanecían en centros de cultivos.
© 2008 AFP