
MONACO (AFP) - Ni cuento de hadas ni vida de jet set de placeres efímeros: una exposición monegasca muestra a la princesa Grace Kelly como una mujer plena y radiante, pero habitada por una secreta melancolía.
"Traté de salir del cuento de hadas para presentarla con su auténtica grandeza", explica Frédéric Mitterrand, comisario de la muestra que se exhibe a partir de este jueves y hasta el 23 de septiembre en el Foro Grimaldi, a orillas del mar.
Centenares de documentos, entre misivas, fotografías, películas, joyas y vestidos, se exponen en una superficie de cerca de 4.000 m2 para recorrer el itinerario vital de una de las mayores estrellas femeninas del siglo XX.
La historia de Grace Kelly arranca en Filadelfia, donde su padre, un rico empresario, le mostró su filosofía de la vida: "Nada nos es dado gratuitamente. Todo debe ganarse con el trabajo, la tenacidad y la disciplina", le repetía.
Las malas lenguas consideran que Kelly no aplicó la premisa paternal a raja tabla una vez alcanzó el estrellato en Hollywood, donde se le atribuyeron numerosas aventuras.
Sólo una pudo ser confirmada, con el modisto estadounidense Oleg Cassini, diseñador de la ropa de Jackie Kennedy. "Te quiero y quiero casarme contigo", le escribió a la joven actriz, según la muestra.
Pero su destino cambió de la noche al día cuando en 1955 conoció al príncipe Rainiero en el festival de Cannes, adonde llegó sin conocer a nadie y sin hablar una sola palabra de francés.
A su boda, el 19 de abril de 1956, apenas asistieron grandes personajes de sangre azul. En cambio, a su funeral, en 1982 tras un fatídico accidente de tráfico, no cabía un alfiler, prueba "del camino recorrido en 25 años", afirma Mitterrand.
En la muestra, varios filmes acompañan el recorrido, incluidas varias cintas que Kelly grabó de sus vacaciones familiares, con sus tres hijos, Alberto, Carolina y Estefanía.
En la "sala Alfred Hitchcock" se expone la relación entre la actriz y el cineasta, quien le reservó los papeles de ladrona o asesina, pese a amarla profundamente.
Para Mitterrand, "la princesa era melancólica, pero fuerte, depresiva, pero positiva y sobre todo, profundamente leal".
La muestra pasa de puntillas sobre su muerte prematura. Únicamente una solitaria fotografía muestra a Kelly en un vehículo junto a Gary Grant durante el rodaje del filme "Atrapar a un ladrón" de Hitchcock (1955), en el mismo lugar donde 27 años después tendría lugar el accidente que le costaría la vida, en una estrecha carretera del Principado.
Después de Mónaco, la exposición viajará a París, Londres y finalmente, a Estados Unidos.
© 2007 AFP