El jefe de investigadores de la Junta de Seguridad en el Transporte
de Canad, Vic Gerden, afirmó que la grabadora, hallada el domingo,
estaba intacta, pero un primer análisis reveló que no había grabado
información a menos de 3.048 metros de altura.
"Es muy probable que obtengamos bastantes datos, pero éstos son
limitados de 3.000 metros hacia arriba. No hay información en
la grabadora a menos de esa altura", explicó Gerden en una conferencia
de prensa en Halifax.
En esas condiciones, los investigadores tendría una tarea muy
difícil para determinar exactamente lo que sucedió en los seis
últimos minutos de vuelo, cuando el avión perdió el contacto con
los controladores de tráfico aéreo de Moncton, volando a menos
de 3.000 metros.
El avión MD-11 de Swissair hacía un vuelo el miércoles anterior
de Nueva York a Ginebra cuando se estrelló en el mar cerca de
las costas de Canadá y murieron las 229 personas a bordo.
Los investigadores confían en que la grabadora de la cabina, que
todavía buscan los buzos, llene los vacíos de la otra "caja negra"
que no opera a menos de 3.000 metros.
La junta expresó que podrían haber varias razones para explicar
la razón del fallo de la grabadora antes del accidente, pero la
más probable es una falta de energía eléctrica.
Los pilotos informaron sobre la existencia de humo en la cabina
menos de dos horas después de que habían despegado de Nueva York.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital.