México, 3 ene (EFE).- El asesinato en una cárcel del capo mexicano Arturo Guzmán Loera se debió a una "alta traición" de algunos vigilantes del penal, dijo hoy el funcionario encargado de los penales federales, Carlos Tornero.
"Hubo una alta traición de algunos encargados de la vigilancia en la prisión de alta seguridad de La Palma (estado de México, centro) y ello permitió que se ingresara el arma con que se cometió el homicidio", declaró el funcionario en una conferencia de prensa.
Tornero, cuya oficina depende de la Secretaría Federal de Seguridad Pública, se abstuvo de identificar a los traidores, pero indicó que el Gobierno y la Fiscalía General (PGR) llevan a cabo investigaciones administrativas y judiciales para sancionarlos.
Guzmán Loera, hermano del fugitivo líder del cártel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán, fue atacado a tiros el 31 de diciembre en La Palma, considerada una de las cárceles más seguras del país y que alberga a cabecillas del tráfico de drogas y a otros criminales.
El "Chapo" Guzmán es el único sobreviviente de los principales capos históricos de los carteles de la droga, y está prófugo desde que en 2001 se escapó del penal de alta seguridad de Puente Grande, en el estado de Jalisco, oeste de México.
Tornero dijo que los responsables del ingreso del arma y quienes "hayan cometido otras acciones irregulares" en La Palma serán destituidos de manera fulminante, "tal como ocurrió en los últimos años como unos cien funcionarios corruptos".
El director del sistema de reclusorios federales añadió que el plan para matar a Guzmán Loera "fue concertado" con funcionarios, después de una minuciosa operación de registro de La Palma efectuada el 23 de diciembre por efectivos de la Policía y del Ministerio Público.
El 23 de diciembre "no se encontró ningún arma de fuego en el interior de La Palma, por lo que obviamente la pistola con que esta persona fue atacada ingresó después de esa fecha", declaró.
Tornero expresó que se investiga si el caso del viernes pasado es parte de un plan urdido por "los funcionarios traidores y los delincuentes para desestabilizar al sistema de seguridad pública de México, tal como ha ocurrido en otros países".
El funcionario indicó que no ha pensado en dimitir y que su oficina lleva a cabo diversas acciones para evitar que las tres cárceles federales de alta seguridad y otra de mediana seguridad sean controladas por los delincuentes, tal como temen los analistas y los opositores políticos.
En las prisiones a cargo del gobierno federal mexicano hay unos 3.000 internos, entre jefes del narcotráfico, asesinos prominentes, secuestradores y otros delincuentes, dijo Tornero.
En el penal de "La Palma" están recluidos alrededor de 900 delincuentes, entre ellos los narcotraficantes Ismael Higuera, Pedro Lupercio, Carlos Palomar y Benjamín Arellano Félix, líder del cártel de Tijuana. EFE
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