Pekín. El Gobierno chino ignoró por completo el 25 aniversario de la muerte de Mao Zedong, algo incomprensible hace sólo una década cuando el Gran Timonel ocupaba un espacio privilegiado junto a Marx y Lennin, y nadie cuestionaba su legado histórico.
Ni en Pekín ni en las principales ciudades del país, como Shanghai y Cantón, se celebraron ayer domingo actos especiales ni mucho menos congregaciones masivas para recordar al hombre que en 1949 fundó la República Popular China (RPCh) en la plaza pequinesa de Tiananmen con un conmovedor discurso que empezaba "pueblo, levántate".
El olvido en el que ha caído Mao Zedong se debe, según los analistas, a muchos factores.
En primer lugar, la historia ha sido revisada y a muchos les cuesta pasar las páginas de la Revolución Cultural (1966-76) y del Gran Salto Adelante, que se saldaron con la purga y la muerte de decenas de millones de ciudadanos.
"Fue un gran hombre, sin él no hubiera nacido la Nueva China, pero mató a muchas personas", dijo a EFE un estudiante universitario para quien el Gran Timonel "ya está muy pasado".
Dentro de un estricto silencio oficial, casi helado, en reducidos espacios de algún rotativo se informa de que ayer, domingo, unos 2.000 peregrinos se concentraron en el pueblo natal de Mao, Shaoshan, ubicado en la provincia de Hunan (suroeste de China), para rendirle homenaje.
En Pekín, el Gobierno central tampoco hizo ninguna referencia al padre de la nación y el Mausoleo de Mao Zedong, donde se encuentran momificados sus restos, estuvo cerrado como cualquier domingo, y sólo su descomunal retrato seguía presidiendo la Plaza de Tiananmen (Puerta de la Paz Celestial).
Hay que reconocer que la nueva China capitalista poco tiene que ver con el país gris y uniformado que se extendió como una mancha de aceite y que se acercó a un abismo parecido al de la antigua URSS y la Europa del Este.
Hoy día, todos los analistas coinciden en que las reformas de carácter liberal emprendidas en 1978 por Deng Xiaoping no sólo sacaron a China del estancamiento sino que le abrieron las puertas del progreso y comenzaron a forjar lo que será una gran potencia.
Ahora que los propios chinos hacen revisiones del comunismo para adaptarle a las características de su país, muchos se preguntan por qué se desmoronó el marxismo en Rusia y la Europa del Este.
"La pena es que el comunismo se desarrolló en países sin experiencia democrática. Rusia y China dejaron atrás a los emperadores y a los zares y abrazaron el marxismo", dijo a EFE un diplomático occidental afín al Partido Comunista Chino (PCCh).
La fuente añadió que "si el comunismo hubiera nacido en un país con experiencia democrática otro gallo hubiera cantado".
Mao Zedong murió el 9 de septiembre de 1976 después de haber protagonizado uno de los episodios más fascinantes del siglo XX.
En 1921 fundó el Partido Comunista de China (PCCh) y en 1928 estableció su primera base rural revolucionaria, bastión de avanzada de su lucha contra la invasión japonesa y, después, contra los nacionalistas de Chiang Kai-shek.
A veces se le ha comparado a un emperador, otras a un gran conductor de hombres pero, independientemente de sus admiradores y detractores, todos saben que sin Mao Zedong China no hubiera recobrado la dignidad que le arrebataron las potencias coloniales y las tropas niponas del Imperio del Sol Naciente.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Editora nacion.com Fuente: agencias.