Cortesía para La Nación.
Dice que detesta las injusticias y las mentiras. Especialmente cuando afectan el entorno de su hija. Por eso, la costarricense Giuliana Sotela aceptó hablar del escándalo que provocó el jueves pasado el regreso a Chile de Kenita Larraín, en silla de ruedas, de anteojos oscuros y con el pantalón subido mostrando moretones en una pierna.
La exesposa del tenista Marcelo Ríos aseguró que lo que realmente sufrió la chilena María Eugenia Kenita Larraín en Costa Rica fue una pataleta de una señora de 30 años.
En una entrevista exclusiva de 45 minutos, que concedió a La Segunda en la cafetería del Hotel Intercontinental de San José, Sotela, quien se divorció de Ríos en junio del 2004, señaló que fue un accidente entre comillas el que ocurrió frente a su casa en Escazú, cuando el vehículo en que llegaron Marcelo y Kenita se fue para atrás y quedó con una rueda atrapada en una canaleta. "Yo no le vi ni siquiera un raspón a ella, ya que no pasó nada. Me parte el alma Constanza (la hija de Ríos y Giuliana). Ella, que ve al papá muy poco, terminó la tarde en un aeropuerto por una pataleta de una señora de 30 años", recalcó. "Ella comenzó a tratar de sacar el carro, como si nada".
¿Qué fue lo que realmente sucedió la tarde del martes?
Marcelo llegó, tocó el timbre y yo bajé con Constanza. Cuando bajé, el carro estaba como en un zanjo. Marcelo estaba consolando a su esposa, súper bien. Ella estaba parada. Cuando vio a Constanza, él vino a recogerla. Ella comenzó a tratar de sacar el carro, como si nada. No pudo, porque estaba como dentro de una zanjita pequeñita, quedó trabado".
-¿Es una zanja muy alta?
No. Yo llegué, hablé con ella y con él. Les dije que si necesitaban algo y que si querían yo los llevaba al hotel y ellos me dijeron que sí, que por favor, pero que les diera un momento para llamar a la agencia del carro. A mí me parece muy raro que se haga tal escándalo por algo de lo que en realidad todo el mundo salió caminando. Fue un accidente, no fue nada trágico. Yo no le vi ni siquiera un raspón a ella. Si hubiera visto un raspón, yo le digo uy, pasa a mi casa y yo le pongo alcohol o algo. Pero no, yo la vi muy bien. En ningún momento la oí quejarse.
¿Usted lo llevó al hotel?
Se montaron en mi carro y yo los traje al hotel. El (otro) carro se quedó allí. Yo a ellos los traje para acá y bien. O sea, con ella hablamos y en ningún momento se quejó. Si yo hubiera oído, yo digo: ¿estás bien? Pero no, la vi muy bien. No vi ni siquiera un problema con ellos. A él lo vi muy cariñoso cuando yo bajé; la estaba abrazando, la estaba consolando. En ningún momento lo vi que la dejó, ni mucho menos.
¿Ella qué le decía?
Yo con ella conversé de superficialidades. O sea, la verdad es que no hubo conversación formal. Le pregunté: ¿cómo estás?, ¿te gusta Costa Rica?, bla, bla, pero en ningún momento la oí quejarse.
¿Les preguntó que pasó?
Sí. ¿Qué fue lo que les pasó? Y yo me estaba riendo, porque no vi que había ningún problema mayor. O sea, yo vi que se le había ido el carro en un minizanjito. Vi cuando ya el carro estaba en el zanjito. Cuando
yo bajé, ella estaba parada, hablando con Marcelo y Marcelo consolándola, muy buena gente y cero problemas. Cuando él ya se acercó a recoger a Constanza, ella se metió a tratar de sacar el carro.
Poco relevante. La costarricense relató que luego de dejar a su hija, al tenista y a Kenita en el hotel, ella retornó a su residencia y ni siquiera se percató de si el carro accidentado había sido recogido por la agencia de alquiler.
"Era tan poco relevante que ni siquiera me fijé", explicó. "Por la noche de ese martes, Ríos llegó con Constanza. Marcelo la fue a dejar, en otro carro", relató.
Al preguntársele si en ese momento, el tenista le informó sobre el lío con su esposa, quien esa misma tarde se fue al aeropuerto costarricense para viajar a Miami y al día siguiente a Chile, Sotela respondió: "No me comentaron nada". Medita unos segundos y prosigue:
"Después me enteré. Para mí fue rarísimo ver que tal caos estaba pasando, porque no fue para tanto, ni el accidente entre comillas. No sé qué habrá pasado entre ellos. Tampoco me toca a mí meterme en lo que pasó con ellos. La verdad es que como pareja, si se reconcilian se reconcilian, y si no, no. No me quería meter pero detesto las injusticias y no soporto las mentiras."
La costarricense Giuliana Sotela, quien se casó con Ríos en diciembre del 2000, a los 17 años de edad, lamentó que Constanza sea perjudicada por el escándalo.
"Yo entiendo que una persona que no tiene hijos no tiene cómo entender que siempre va a ser la prioridad de uno. Le guste a quien le guste, los hijos son la prioridad. Eventualmente, si yo estoy con alguien, espero que entienda eso y que por favor no me arme un escándalo por respeto a mi hija", agregó.
¿Marcelo Ríos ha seguido visitando a la niña?
Si. Cero problema. El escándalo me duele mucho por Constanza, porque en realidad el papá nunca la ve y cuando viene, se arma tal pleito y es una inestabilidad más para ella. Eso no lo necesita y no tiene por qué vivir el drama público. Si hay un drama es privado, nadie tiene por qué saber. Y sea que Marcelo decidió hacer algo o no, dejarlo así. No tienen por qué ventilar los problemas de Marcelo y más por respeto a Constanza, ni siquiera por él, porque él está donde está porque él quiere, pero Constanza no, ella no tomó las decisiones por él y ella no tiene por qué salir perjudicada. Ventilar cosas tan privadas me parece muy feo.
¿Han podido verse padre e hija?
Ah, claro. Yo a él nunca le he dicho que no puede venir a ver a su hija, porque a Constanza le ilusiona ver a su padre.
¿Usted y Ríos tienen ahora una buena comunicación?
Dentro de lo que se puede, sí: una relación normal dentro de una pareja de divorciados con una hija.
¿Se resolvió ya el asunto de la pensión alimenticia?
No está resuelto, pero no quiero hacer público nada privado. Si mi hija no hubiera salido perjudicada en esto, yo ni siquiera me aparezco. Por favor, paren ya tanto drama, que no es necesario y mucho menos para una chiquita de 4 años.