Santiago. Con un espectáculo colmado de virtudes, talento y recursos, Gilberto Gil brindó un brillante concierto a 5.000 chilenos que lo ovacionaron la noche del viernes en la vieja Estación Mapocho de Santiago, convertida en un gran centro cultural.
Durante dos horas, el famoso cantautor y también ministro de Cultura de Brasil, desplegó un repertorio en un recital sin fronteras en el que mezcló ritmos, instrumentos y estilos y recorrió episodios de su historia musical.
El músico de Bahía, que llegó a Chile la noche del martes y viajó ayer a Perú, centró su espectáculo en su último disco Kaya Ngan Daya , un tributo a Bob Marley, para después recorrer una gama que incluyó samba, reggae , bossa-nova , rock y blues .
Así, en la primera media hora del espectáculo, en el que le acompañaron siete músicos, la Estación Mapocho se llenó de ritmos africanos y temas sobre la vida y destino de los esclavos negros en Brasil como Garota de Ipanema .
¡Qué emoción!
Los momentos más emotivos del recital los marcaron sus ejecuciones más intimistas, acompañado sólo por una guitarra, de las canciones No woman no cry , Wiating in vain y, sobre todo, Lively up yourself , del fallecido Marley .
"Es un honor para mí poder cantar estás maravillosas letras, Bob era un guerrero que luchó contra todas las injusticias hacía las personas de raza negra de América", según lodijo el compositor, de sesenta años de edad.
La relación entre Gil y el reggae de Marley comenzó en los años 70, cuando el brasileño estaba exiliado en Londres y coincidió con el músico jamaicano, aunque no llegó a conocerle personalmente.
Desde entonces, el ritmo rastafari influyó notablemente en las composiciones del brasileño, quien incluso contribuyó a difundir el reggae en Brasil y, en especial, en su Bahía natal.
Las dos horas del recital terminaron con Alagados , con la que selló una descarga acústica que levantó de sus asientos a las 5.000 personas del recinto.