Pachuco por fuera, charlatán por dentro y vacilador por todas partes. Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés Castillo fue un personaje estrafalario, indisciplinado, parrandero, desorganizado, mujeriego, impuntual, alegre, simpático y bondadoso.
Vestía pantalones bombachos, enorme saco con hombreras y solapas grandes, reloj con cadena, zapatos bicolores y sombrero de ala ancha, rematado con una pluma de pavo real.
En el cénit de su carrera, allá por los años 40 y 50 del siglo XX, lo criticaron por corromper el castellano con su ¨spanglish”, la jeringoza de los chicanos en Estados Unidos.
Palabras como “tenquíu”, “oquéi”, “uasamara”, “sherap”, “sorry”, “uan moment pliis” adquirieron en su boca carta de ciudadanía y pusieron en jaque a los puristas del idioma.
Sobrevivió a sus detractores y hasta el cómico Jim Carrey lo imitó en
Se atrevió a “darle calabazas” a Ringo Starr, el beatle que le pidió una foto para incluirlo, junto con otras personalidades mundiales e históricas, en la portada del disco
Primero fue “La chiva”, después “Topillo Tapas” y finalmente “Tin-Tan”, un mote odioso que lo inmortalizó en el corazón del público latinoamericano. Durante dos décadas fue “el cómico que no se parece a nadie, el nuevo as del teatro en México.”
Su primer salario fue de 40 pesos, pero en 1949 era una celebridad y ganaba mucho dinero. Cobraba 250 mil pesos por película y obtenía un 25 por ciento de las utilidades netas. Era un despilfarrador y un bohemio que realizaba repentinos viajes a Europa con el “lance” de turno, estrenaba un Cadillac por año y pasaba los fines de semana en Acapulco para navegar en su yate
Mientras pudo vivió bien y rodeó de lujos a su familia; generoso sin límites a la salida de su trabajo lo asediaban los fanáticos, los necesitados y los vividores a los cuales ayudó sin alardes. Le fascinaban las joyas, los carros y el mar.
Germán Valdés tenía un carácter sin par; contento y bromista, los problemas no existían para él. Sin ser un adicto, en pleno rodaje se fumaba un “purito” de marihuana y así aceleraba su vivaz y desenfrenada imaginación.
Nunca desayunaba; en los descansos de la filmación invitaba a todo el equipo a comer tacos y pastelillos; comía por igual en sodas y en restaurantes “chic”.
En
Con su peculiar romanticismo, humor explosivo y sensualón a la vez que cándido y familiar Tin-Tan fue un “bendito entre todas las mujeres” que vivió rodeado de atractivas jovencitas y las actrices más guapas del cine mexicano.
Esbelto, ojiverde y energético fue el objeto del deseo de “esperpentos femeninos” y todo tipo de “rucailas entradas en carnes”, a las cuales besuqueaba y toqueteaba sin pudicia.
En
Le siguió Yolanda Montes, alias Tongolele, una bailarina exótica con cuerpo de pantera y un mechón blanco en la cabellera, que en
Hizo mancuerna con Silvia Pinal, en la parodia
La lista la engrosaron las sensuales Kitty de Hoyos, Pilar Pellicer, Dacia González, Tere Velásquez y Elvira Quintana, cual más de erótica y provocadora.
En el declive de su carrera se conformó con mirar los toros desde la barrera y compartió escenarios con rutilantes beldades: Verónica Castro, Olga Breeskin, Anel, Zulma Faiad y Jacqueline Andere. Esta última interpretó a su atractiva amante en la cinta
Enamorado y coqueto como pocos, presumía de haber besado a las mujeres más bellas de México. Según él “en el barrio las muchachas me decían el griego por el perfil y Tin-Tan porque en mi todo es música.”
Tuvo tres esposas y seis hijos. En 1937 se casó con Magdalena Martínez; en 1946 con Micaela Vargas y en 1956 con Rosalía Julián.
Germán Valdés venía de una familia numerosa. Fue el segundo de nueve hermanos, a los que ayudó a entrar en el círculo del espectáculo. Tres lograron destacar: Manuel “el loco Valdés”, padre de Cristian Castro; Ramón, quien hizo carrera y se tornó leyenda en
Como el padre de Germán era agente aduanal él y sus ocho hermanos vivieron una infancia transhumante entre el Distrito Federal, donde nació en 1915, una breve estancia en Veracruz y finalmente ancló en Ciudad Juárez.
Dio guerra como todo chiquillo travieso y bromista, su pobre abuela Angeline lo correteaba con una escoba por el patio de la vecindad.
Lerdo para los estudios pero ágil para las mujeres, de adolescente tenía un ojo puesto en las gringas que cruzaban la frontera y otro en “Nuevo Laredo”–como conocían a Estados Unidos– donde ansiaba buscar un mejor destino.
Inquieto por naturaleza, y con tal de ganarse unos pesos para ayudar a sus padres, el joven fue ayudante de sastre, guía turístico y operario en una compañía de electricidad, donde aprendió a colocar “diablitos”.
Para sacarlo de las calles y las “malas juntas” un amigo le consiguió trabajo en la emisora de radio XEJ; ahí empezó pegando etiquetas engomadas a los discos, más tarde fue barrendero, mandadero y finalmente tomó el micrófono para hacer imitaciones, cantó, grabó comerciales y así fue contactado por un empresario teatral que lo incorporó a su “troupé” de comediantes pueblerinos, donde conoció a Marcelo Chávez, su “carnal”, con el cual enloqueció a la “chusma”, cantando, bailando swing o interpretando chistes de todos los colores y sabores.
En 1943 se presentó en la ciudad de México en el Teatro Iris y conoció a René Cardona quien le dio un pequeño “sketch” en
De ahí pasó a filmar
La mejor época de Tin-Tan fueron los años 50; en la década siguiente comenzó el declive en papeles menores y poco a poco, abdicó el rey del barrio.
Tras comer un pozole y darse unos chapuzones en Acapulco, donde recaló con su tercera mujer Rosalía Julián, comenzó a sentirse raro. El médico le diagnóstico flebitis; estuvo internado tres semanas en la Clínica de la Asociación Nacional de Actores. Padecía de cáncer en el páncreas con metástasis al hígado y cirrosis hepática.
Era junio de 1973 y todo ocurrió muy rápido. El 27 lo rasuró su peluquero personal, quiso que lo llevaran a Zihuatanejo pero le prohibieron la salida. Al día siguiente deliraba. Soñaba con sus hijos, con sus mujeres, veía borrosa su niñez, titilaban las marquesinas con su nombre, las risas del público y las filas interminables afuera del cine. El 29 de junio de 1973 Tin-Tan quedó “out”.1