20 septiembre, 1997

Por la igualdad vino el premio

Igualdad de derechos: Isonomía y no discriminación es el título de la obra ganadora del premio Fernando Coto Albán 1997, que otorga la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA) desde el año pasado.

El autor de la obra, que obtuvo un premio de ¢100.000 y la publicación del libro, es el abogado Rodolfo Piza Rocafort, de 39 años.

El texto triunfador pone al día el debate sobre el tema de la igualdad ante la ley. La primera parte habla sobre la isonomía (inicio del concepto) y su complemento durante los dos últimos siglos: la no discriminación.

En una tercera sección desarrolla tres temas más: las cuotas y su relación con la igualdad de derechos; la igualdad en las relaciones entre particulares y la relación entre la igualdad y la libertad.

Piza es doctor en derecho público por la Universidad Complutense de Madrid y tiene una maestría en derechos humanos de esa misma institución.

En este momento es director del Instituto de Estudios de Posgrado de la UACA y profesor de derecho constitucional, administrativo e internacional.

Premio sin pesadumbre

Su experiencia durante la guerra civil española, la época franquista; su transcurrir en Ecuador, y Chile y su estancia en Costa Rica son solo algunas de las reseñas que quedaron en su obra Pesadumbres de un crítico.

Tal ensayo le valió al doctor en filosofía Francisco Alvarez, el premio Luis Demetrio Tinoco, que otorga año con año la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA) a profesores del recinto. Aunque está jubilado, es el actual presidente del Consejo Académico de Filosofía.

Desde 1973 reside en nuestro país, al lado de su esposa Elena Castro. Es el padre de María Cayetana, Antonio, Francisco, Juan Fernando, María Elena y Diego, y el orgulloso abuelo de 13 jóvenes.

En sus ratos libres le encanta escribir y leer. En su haber acumula cerca de 18 publicaciones. Hace un par de semanas donó una colección de sus libros al Instituto Costarricense de Cultura Hispánica.

Nueva belleza

La representante del estado de Illinois, Katherine Shindle, ganó la semana anterior el concurso de belleza Miss Estados Unidos 1998.

Gracias a su victoria, Shindle, de 20 años, una estudiante universitaria, se unió a dos generaciones de mujeres bellas que se han apoderado de la corona reservada a la mujer más bella de Estados Unidos en los últimos 77 años.

Miss Estados Unidos 1997, Tara Holland, puso la corona en la cabeza de su sucesora, mientras la joven trigueña caminaba por la pasarela iluminada por los flashes de las cámaras.

Shindle, al proclamarse triunfadora, recibirá una beca por $40.000 (¢9.480.000) y ocupará el año para asistir a varios compromisos para la prevención del sida, que le podrían ayudar a recaudar hasta $250.000 (¢59.250.000).

Participaron en el certamen, celebrado en el Salón de Convenciones de Atlantic City, 51 competidoras de todo el país, quienes bailaron, jugaron y contestaron a las mismas preguntas de la prensa una y otra vez.

La representante de Illinois superó a la de Carolina del Norte, Michelle Warren, quien fue ubicada como primera sustituta; Mira Barginear, de Mississippi, quedó en segundo lugar; en tercero quedó la representante de Arizona, Stacey Momeyer y en cuarto, Rebekah Ann Keller, de California.