
Heiligendamm, Alemania (DPA). Los países industrializados que integran el Grupo de los Ocho (G8) acordaron hoy en la cumbre de Heiligendamm una fórmula de compromiso en la que por primera vez Estados Unidos asume la lucha mundial contra el cambio climático como un desafío global y acepta una meta concreta en la reducción de los gases de efecto invernadero.
La canciller alemana y anfitriona de la reunión, Angela Merkel, saludó el compromiso y lo calificó de "un gran éxito" ya que además el documento final de la cumbre reconoce que "Naciones Unidas es el marco adecuado para las negociaciones del cambio climático".
En el acuerdo, los países toman "seriamente en consideración las decisiones de la Unión Europea, Canadá y Japón que incluye la reducción a la mitad de las emisiones globales hasta 2050". "Nos compremetemos a perseguir esos objetivos", señala el documento en una clara alusión a la exigencia europea de que en el G8 se estableciera, pese a los reparos de Washington, una meta concreta para el recorte de los gases de efecto invernadero.
Además, los países industrializados invitan a los países de las economías emergentes más fuertes a participar en la consecución de las metas.
"Esto es lo máximo que se podía conseguir y lo hemos logrado", dijo Merkel destacando su satisfacción por el resultado, por el que había luchado tenazmente en las últimas semanas. "Este es un paso hacia adelante del que nadie podrá retroceder".
Después del compromiso de hoy, "ningún país podrá evadirse del tema", subrayó la jefa de gobierno alemana después de la reunión de trabajo con los líderes del G8 integrado por Estados Unidos, Canadá, Japón, Rusia, Alemania, Italia, Gran Bretaña y Francia.
Estados Unidos elogió el trabajo de Merkel, por haber conseguido aunar las diferentes posturas. El asesor estadounidense en materia de seguridad, Stephen Hadley, calificó de "muy positiva" la fórmula de compromiso alcanzada por el grupo.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas como Greenpeace criticaron la posición adoptada por enitivamente muy poco", dijo el portavoz de Greenpeace, J”rg Feddern. "Lo que necesitamos son especificaciones vinculantes. Todo lo demás no es tener éxito, sino aplazar el problema hasta el futuro", subrayó.
En el documento final de la cumbre, los líderes del G8 invitan a "los países de economías emergentes a asumir este compromiso" de reducir a la mitad las emisiones de gases nocivos y reconocen que el proceso de la ONU es el "marco idoneo para las negociaciones futuras sobre el cambio climático para lograr un acuerdo post-Kyoto después de 2012 que incluya a todos los mayores emisores".
Las deliberaciones sobre este tema habían ocupado la mayor parte de las negociaciones previas de la cumbre, sobre todo por la reticencia del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a fijar metas claras, precisas y vinculantes en el documento final de la cumbre.
Para Merkel, la importancia del acuerdo radica en que por primera vez los países del G8 reconocen las conclusiones que contiene el reciente informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU, incluyendo la responsabilidad humana en el cambio climático y los peligros que conlleva el recalentamiento global de 1,5 a 2,5 grados Celsius en las temperaturas hasta 2050.
La fórmula de compromiso significa una "importante señal para la conferencia del clima de la Organización de Naciones Unidas de diciembre próximo, en Bali. "Hemos logrado poner en movimiento muchas cosas", acotó la anfitriona de la reunión, destacando sobre todo los avances en las posiciones de Japón y Canadá.