Tokio. Las empresas niponas que imitaron el modelo de la firma de Internet Livedoor temen descensos de sus acciones como consecuencia de la investigación de esta "puntocom", sospechosa de violar la normativa bursátil y mentir en sus resultados.
Una redada de la Fiscalía japonesa, lanzada con la sospecha de que las empresas del grupo falsificaban resultados para aupar sus acciones en la bolsa, obligó hoy a suspender las acciones de Livedoor en la sesión matinal del parqué tokiota.
Por la tarde, las acciones entraron de nuevo al mercado y la avalancha de negociaciones colapsó los sistemas de la Bolsa de Tokio obligando a cerrar veinte minutos antes de la hora habitual.
Al terminar, la sesión el índice Nikkei perdía 464,77 puntos, o un 2,9 por ciento, y se situaba en los 15.341,18 puntos, marcando dos jornadas seguidas con descensos de más de 400 enteros.
Livedoor cotiza en el mercado secundario Mothers para nuevas empresas y su exitoso modelo de negocios se convirtió en un paradigma del Japón dinámico que, con innovadoras prácticas empresariales, lidera la recuperación económica.
Sin embargo, numerosas empresas nuevas que han emulado las prácticas de Livedoor temen ahora que, a medida que progrese la investigación, queden en evidencia las irregularidades de ese modelo.
Livedoor, empresa de internet fundada en 1996 por el "niño prodigio" Takafumi Horie, entonces un universitario de 23 años, creció por medio de agresivas compras, fusiones y fraccionamiento de acciones.
Su capital de fundación fue de 6 millones de yenes (50.000 dólares) y diez años después, con unos 2.500 empleados y 44 filiales, su valor de mercado llegó a los 600.000 millones de yenes (unos 5.000 millones de dólares).
El espectacular crecimiento se atribuye al drástico fraccionamiento accionarial (stock split), una operación bursátil que al ser anunciada genera demanda de títulos si viene seguida de buenas noticias de la empresa.
Dado que la emisión real de las nuevas acciones tarda cincuenta días, la escasez de títulos frente a la gran demanda aumenta de forma artificial el valor de mercado de la empresa en cuestión.
En las primeras informaciones sobre las causas de la inspección fiscal de Livedoor trascendió que una de sus filiales falsificaba los resultados con el fin de incrementar la popularidad de sus acciones.
Según expertos citados por la agencia local Kyodo, las exitosas prácticas de Livedoor han sido emuladas por otras firmas jóvenes y dado lugar a una "epidemia de fragmentación" bursátil.
El alto riesgo de incurrir en especulación propiciado por las repetidas fragmentaciones obligó a la bolsa de Tokio a emitir en marzo pasado una recomendación para que la división de acciones no fuera más de cinco por cada título.
Por otra parte, Livedoor ha servido de vehículo de penetración a empresas extranjeras como Lehman Brothers, que la respaldó en su sonado enfrentamiento con el gigante televisivo Fuji TV para comprar una estación de radio el año pasado.
Para apoderarse de la emisora Nippon Broadcasting, Livedoor realizó compras paulatinas secretas fuera de las sesiones ordinarias de la bolsa.
El mercado de Tokio atravesaba hasta el viernes pasado una racha alcista ocasionada por las buenas previsiones de beneficios de las empresas y los indicadores económicos positivos, que incluyen indicios de que la deflación se acerca a su fin en Japón.
Las sospechas sobre los métodos ilegales de Livedoor y el agravante de las falsificación de resultados hacen temer por la salud del ánimo inversor y pueden dar lugar a una ralentización de la economía si resultan implicadas más firmas.
No obstante, los expertos más optimistas afirman que el escándalo de Livedoor será aplacado por la fuerza inversora y que desplomes como el de hoy forman parte de una simple "fase de ajuste" del mercado.
