Burela (España), 26 feb (EFE).- Familiares, amigos y compañeros despidieron hoy a los marineros muertos en el naufragio de un pesquero en el mar Cantábrico (norte de España), mientras continúa la búsqueda de un peruano y un español que permanecen desaparecidos.
Cientos de personas vinculadas al mar y autoridades de las diferentes administraciones asistieron al funeral oficiado en la localidad de Burela, en la provincia de Lugo (noroeste español), donde el barco "Siempre Casina" tenía su base hasta que naufragó el martes pasado con nueve personas a bordo (tres peruanos, tres españoles, dos senegaleses y un caboverdiano).
De ellas, sólo logró salvar la vida un joven español, mientras que dos hombres permanecen desaparecidos y seis cadáveres fueron recuperados en los últimos días del interior de la embarcación.
Aunque todavía se desconocen las causas que provocaron el siniestro, se cree que los marineros se vieron sorprendidos por un golpe de mar cuando la mayoría de ellos dormía en sus camarotes.
Hoy en Burela tuvo lugar el funeral por las víctimas, en una iglesia abarrotada y llena de flores a la que no pudieron entrar grupos de vecinos que esperaron en silencio hasta el fin de la ceremonia a las puertas del templo, bajo la lluvia y el granizo.
En presencia de la ministra española de Agricultura y Pesca, Elena Espinosa, autoridades de la región de Galicia (noroeste de España) y representantes políticos, sociales y sindicales, se leyeron telegramas de solidaridad de la Casa Real y el presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Antonio María Rouco Varela.
Todos ellos acompañaron a familiares y amigos de los marineros españoles y de los tres peruanos que formaban parte de la tripulación, en una ceremonia a la que asistió también un nutrido grupo de ciudadanos de Cabo Verde, mientras que los allegados de las víctimas senegalesas no acudieron al ser de religión musulmana.
En su homilía, el sacerdote pidió los mayores medios posibles para socorrer a los marineros porque "se lo merecen".
Tras el funeral, la ministra de Agricultura y Pesca transmitió el pesar del Gobierno español por lo ocurrido a las familias de las víctimas y a todo el sector pesquero.
Mientras tanto, los buzos tuvieron que suspender las labores de búsqueda en el interior del "Siempre Casina" a causa del mal estado de la mar, si bien se aseguró que éstas se reanudarán tan pronto como sea posible.
Los buzos de Salvamento Marítimo inspeccionarán, cuando retomen los trabajos, el parque de pesca de popa del barco y la cámara de máquinas, habitáculos que aún están sin revisar, para ver si en ellos se encuentra el peruano Jorge Luis Peña Ormeño.
Pese a la suspensión de las inmersiones, continúan las labores de rastreo por la costa para tratar de localizar al patrón del "Siempre Casina", Gerardo Taboada Pardo, al que su hijo, el único superviviente del siniestro, vio caer al mar.
La búsqueda de los desaparecidos se hace por tierra, mar y aire, con la ayuda de helicópteros y embarcaciones.
Al parecer, el barco naufragó el martes pasado a 21 millas de la costa de Ribadeo, en Lugo, tres horas antes de que se activase su radiobaliza.
Los servicios de salvamento rescataron poco después en una balsa a Gerardo Taboada Fernández, hijo del patrón.
Su padre y el peruano Peña Ormeño continúan desaparecidos, mientras que en el interior de la embarcación se hallaron los cuerpos de los peruanos Richard Gustavo Manchego y José Santos Clavijo.
También aparecieron en el pesquero los cadáveres de los ciudadanos senegaleses Mousa Ndong y Souleyman Faye, del español Camilo Montes Fernández y el caboverdiano Víctor Jorge Correia. EFE
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