Barcelona (España), 19 jul (EFE).- La Fundación Gala-Dalí se ha convertido en propietaria del capital social de la sociedad Demart Pro Arte, que preside el secretario personal, fotógrafo y amigo del pintor surrealista español Salvador Dalí, Robert Descharnes, en virtud de un acuerdo anunciado hoy.
La Fundación Gala-Salvador Dalí informó hoy en un comunicado de que este acuerdo pone fin a un litigio que el marchante francés sostenía desde hace años con el Estado español y dicha Fundación por los derechos del artista.
Demart Pro Arte B.V. se ha avenido a "la demanda planteada por la Fundación mediante la que se solicitaba la disolución del Salvador Dalí Pro Arte Trust", informa la nota.
Así, "la Fundación se convertirá en plena propietaria de la totalidad del capital social de Demart, cuya gestión ya ha asumido en régimen de administración única".
El acuerdo contempla que la Fundación desistirá de las acciones judiciales contra Demart en todo el mundo, la cual, por su parte, también retirará las acciones legales iniciadas contra el Estado Español y la Fundación Dalí en cuestiones que afectaban a la discusión de derechos de propiedad intelectual o industrial, que "en este momento la Fundación controla directa o indirectamente".
Fuentes de la Fundación expresaron su "complacencia" por el acuerdo, que "viene a pacificar definitivamente unas situaciones litigiosas que ahora quedan totalmente superadas".
Para la Fundación Dalí, el acuerdo con Demart es "el mejor homenaje que podía rendirse al artista con ocasión del centenario de su nacimiento", que se celebra este año.
Dalí firmó en 1986 un contrato de cesión temporal de derechos de autor a la sociedad de Descharnes, por el que concedía a Demart Pro Arte B.V. los derechos de explotación de su obra hasta el 2004, el acuerdo quedaba subordinado a la aprobación por el Estado español, el cual, lo autorizó un año más tarde.
Tras la muerte de Dalí, el 23 de enero de 1989, su testamento instituyó como heredero universal de todos sus bienes, derechos y creaciones artísticas al Estado español, que comunicó a Descharnes que el contrato de explotación quedaba sin efecto.
El Gobierno español trasladó en 1985 a su Ministerio de Cultura la administración y explotación de los derechos de la propiedad intelectual del artista ampurdanés, quien después los cedió a la Fundación Gala-Salvador Dalí.
Esto desencadenó una batalla legal que el ex secretario de Dalí ganó en Japón, Francia, Suiza, Canadá y Alemania, donde su sociedad estaba reconocida como la propietaria de los derechos de la obra del pintor surrealista, pero que reiteradamente perdió en los tribunales españoles. EFE
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