Es como mirarse en un espejo; esto es exactamente lo que pasa con el filme Los federales (1997), pensado como una secuela de aquel clásico del cine de acción que fue El fugitivo (1993).
Eso sí, Los federales en lugar de sostenerse sobre el personaje principal, como lo fue el doctor Kimble protagonizado por Harrison Ford en El fugitivo, prefiere contar una aventura con el eje del alguacil federal Sam Gerard, papel secundario frente a Ford, protagonizado por Tommy Lee Jones, quien precisamente ganó un Óscar por su trabajo en El fugitivo.
Ello es así porque Harrison Ford se negó repetidamente, al nunca recibir un guión que ameritase el nuevo largometraje. Por eso, se apoyaron en el obstinado alguacil, lo que sí aceptó Tommy Lee Jones. Lo otro fue sacarse de la manga un nuevo fugitivo, esta vez llamado Mark Sheridan, y contratar a Wesley Snipes para protagonizarlo.
Es posible que al guionista John Pogue le insistieran en la necesidad de ver y ver El fugitivo, porque así podemos entender el mimetismo de Los federales con respecto a la cinta dirigida antes por Andrew Davis. Como Davis no quiso repetir como director, la realización le fue dada al reconocido montajista Stuart Baird, quien tiene a su haber una sola película: Momento crítico (1996), mezcla del cine de acción actual con el de catástrofes de los años 70.
En el mismo aceite
Hecha la película, lo único que quedaba era especular con los resultados, gravitantes siempre sobre el éxito de El fugitivo, entendida esta como una de las mejores películas de acción de los últimos tiempos, tal y como la definió la prestigiosa revista cinematográfica francesa Cahiers du Cinema.
Para garantizarse el éxito, Stuart Baird no dudó nunca en parecerse al original, casi genéticamente, así desde el comienzo, para recordar aquel memorable inicio de la película de Andrew Davis (retrospección en ralentí e imágenes en negativo). Las semejanzas irán dándose en un juego que resulta agradable para los más cinéfilos, mientras Los federales no tiene escrúpulos en tomar prestado de otros filmes de acción, cine que en Hollywood parece cocinarse en el mismo aceite.
Sin embargo, Los federales se distancia de El fugitivo en lo esencial: en el análisis de un conflicto humano, en la ausencia de progresión dramática y en sustentarse en la complejidad de los personajes. Definitivamente, ahora el fugitivo de Los federales resulta tan superficial (en su huida del alguacil y en la búsqueda de los verdaderos culpables), que el suspenso pierde intensidad en medio de una artesanía que bien podemos juzgar como aceptable.
De alguna manera, lo que sí genera Los federales es el afán nostálgico por ver de nuevo El fugitivo, sin pretenderlo. Esto es bueno.