No hay nada que apetezca tanto en el verano, como una fruta. Nos llaman la atención la frescura de su jugo, la dulzura de su pulpa, su suavidad, sus atrayentes colores. Todo se junta para convertirlas en la mayor tentación de la temporada cálida. Nuestro país tiene la bendición de contar con una amplia variedad y es el momento mejor para disfrutarlas.
Abundancia tropical
Ya nuestros antepasados prehistóricos equilibraban su dieta con frutas, pero su importancia quedó después relegada, y de los siglos XVI al XVIII, figuraban solo en las mesas más opulentas de Europa. Por eso, en el Nuevo Mundo, los cronistas españoles repetían una y otra vez el deleite que les causaba encontrarse con esta exuberante naturaleza nuestra, en la que piñas, guayabas, zapotes, nísperos, anonas y tantas otras delicias, calmaban su sed y sus antojos.
A las especies nativas, bien aprovechadas por las poblaciones precolombinas, vinieron a sumarse las que traían en sus naves los conquistadores, plantas que pronto dieron abundantes cosechas en nuestro variado territorio. Con ellas llegaron varios cítricos, membrillos, sandías, melones, higos, bananos y muchas especies más, que en esta tierra cálida vieron aumentados sus azúcares y, en no pocas ocasiones, mejorado su sabor.
Producto de exportación
Hoy en día, toneladas de frutas nuestras salen hacia los mercados de los Estados Unidos y Europa. Este negocio maneja billones de dólares a escala internacional, y las ventajas nutricionales de cada una de ellas van convenciendo al gran público de que es una forma saludable de disfrutar el placer de comer y de beber.
A algunas, como la sandía y el melón, basta con cortarlas y saborear toda su jugosa carnosidad, capaz de calmar la sed en el más caluroso de los días. Otras ven aumentado su potencial al incluirlas en frescas ensaladas, en exquisitos dulces, refrescos y batidos.
Con los pies sobre la cálida arena de la playa, a la orilla de una piscina, o en la terraza o comedor de su propia casa, aprovechen este tesoro que nuestra tierra nos reparte a manos llenas.
Caer en esta sana tentación veraniega es bueno para la salud.
Daiquirí de sandía
l 4 tazas de sandía, pelada, sin semillas y en cuadritos
l 1/2 taza de ron claro
l 1/4 de taza de jugo de limón
l 1/4 de taza de licor de naranja
hielo en cubitos
Congele la sandía en una bandeja por seis horas como mínimo. Mezcle la sandía congelada, el ron, el jugo de limón y el licor de naranja en una licuadora. Procéselo parando unas dos veces para juntar lo que se haya quedado en las paredes. Añada suficiente hielo como para ajustar cinco tazas, y procese de nuevo hasta que esté homogéneo. Repita el procedimiento hasta que la mezcle ajuste cinco tazas. Sirva de inmediato.
La sandía
Excelente para quitar la sed, porque está compuesta de un 92 por ciento de agua. El contraste entre su cáscara verde brillante y su carne, de un rosado intenso, casi rojo, con las semillas de color negro azabache, es un verdadero espectáculo en cualquier mesa. No contiene grasa ni colesterol. Una porción de dos tazas aporta vitamina C, vitamina A y un nutriente anticancerígeno llamado licopeno. Contiene 80 calorías y dos gramos de fibra.
Esta fruta, nativa del África y cultivada ya en el antiguo Egipto, fue traída a América en los primeros viajes de las naves españolas y se cultiva desde entonces en las tierras bajas de nuestro país. La dulzura especial que adquiere en el trópico es mayor que la de las producidas, por ejemplo, en Rusia, donde se le llama arbuz, e incluso que las que se dan a orillas del Mediterráneo.
Cruda, bien fría, es un banquete, y es favorita para disfrutarla a la orilla de la playa. Su cáscara se prepara confitada y tiene mucho sabor.
El melón
Primos del ayote, del pepino y del zapallo, los melones los dejan atrás en aroma y dulzura. Se cree que fueron importados a Italia desde Armenia en el siglo primero de nuestra era, y que de allí se dispersaron por todas partes.
Medio melón mediano aporta aproximadamente el cien por ciento de la dosis diaria recomendada de vitaminas A y C; es rico en betacaroteno y en fibra y solamente contiene 90 calorías
A la hora de comprarlo, no olvide que, mientras más aromático sea el melón por fuera, más dulce será por dentro.