Detroit . Ford anunció hoy el cierre de cinco fábricas y el despido de 35.000 trabajadores en todo el mundo, 21.500 en América del Norte, dentro de un drástico plan global de reestructuración para recuperar su rentabilidad.
El segundo fabricante mundial de automóviles presentó una amarga medicina que incluye recortes en todos los departamentos, en un momento difícil para este sector, que teme que las ventas en EEUU bajen un 10 por ciento respecto al año 2001.
El principal punto del plan es el cierre de cinco fábricas en Estados Unidos y Canadá para recortar su capacidad de producción en un 16 por ciento, de 5,7 a 4,8 millones de unidades anuales, y así sanear sus operaciones en América del Norte (región que también incluye a México).
"Nos hemos apartado de lo que nos llevó a la cima, y nos está costando mucho", dijo el presidente de la compañía, William Clay Ford, durante un anuncio en la sede central, en Dearborn, un suburbio de Detroit.
El plan, que se pondrá en marcha durante varios años, prevé mejorar los beneficios en hasta 9.000 millones de dólares para mediados de esta década.
Las fábricas que se cerrarán son las de montaje de autos de Oakville (Canadá), St.Louis (Misuri), Edison (Nueva Jersey), así como las de piezas de Cleveland Aluminum y Vulcan Forge, ambas en Dearborn. También se reducirá el ritmo de producción en otras 11 plantas.
Los actuales contratos de Ford con el sindicato del automóvil UAW prohiben el cierre de plantas en EEUU hasta septiembre de 2003, mientras que en Canadá el cierre de Oakville podría ser a partir del próximo otoño.
Para fin de este año, Ford dejará de fabricar cuatro vehículos de escasa rentabilidad: Ford Escort, Mercury Cougar, el monovolumen Mercury Villager y la berlina de lujo Lincoln Continental.
La empresa no anunció inicialmente dónde se producirán los 13.500 despidos fuera de América del Norte, aunque analistas del sector creen que se eliminarán unos 1.600 empleos en Brasil, Argentina y Venezuela.
También continuará el proceso de reestructuración en Europa y la consolidación del grupo de marcas de lujo (Volvo, Jaguar, Land Rover, Mercury y Lincoln).
"Nos damos cuenta de que algunas de las cosas que hay que hacer serán dolorosas", reconoció Bill Clay Ford, quien asumió la presidencia en octubre para hacer frente a los crecientes problemas de la empresa.
La compañía dijo que empleará 5.700 millones de dólares para afrontar los costes de la reestructuración, de los que 4.100 millones procederán de sus ingresos del cuarto trimestre de 2001.
Además, Ford dejará de contribuir a los fondos de pensiones de sus trabajadores a tiempo completo, y recortará los incentivos a sus ejecutivos. Bill Ford no cobrará salario durante este año.
También se venderán los activos no esenciales y se buscarán acuerdos con los proveedores para la reducción de costes.
El grupo automovilístico tiene previsto anunciar pérdidas de unos 2.000 millones de dólares durante 2001, por primera vez desde 1992, tras lograr beneficios de 6.670 millones de dólares durante 2000 y ser una de las compañías más rentables de EEUU.
Pero Ford inició una caída en picado durante el pasado año, debido a problemas de calidad con sus vehículos que le obligaron a realizar masivas llamadas a revisión.
Además, la empresa gastó en 2001 un total de 3.000 millones de dólares en una segunda retirada de mercado de neumáticos Firestone, en esta ocasión 13 millones unidades montadas de serie en su popular todoterreno Explorer.
Todo ello se unió al feroz aumento de la competencia en el cada vez más difícil mercado de Estados Unidos, donde Ford sufrió el pasado año un descenso de ventas del 6 por ciento, con una caída de la cuota de mercado del 24,1 al 23,1 por ciento.
La empresa también se ha visto muy afectada en sus cuentas por la campaña de ventas a plazos sin intereses, puesta en marcha tras los atentados del 11 de septiembre, que le permitió mantener las matriculaciones en el último trimestre, pero con enormes costes financieros.
La acumulación de problemas forzó en octubre la salida del presidente de la compañía, Jacques Nasser, quien fue sustituido por el heredero de la familia Ford.
El plan de reestructuración estará dirigido por Nick Scheele, quien llegó a Dearborn a mediados del año pasado tras su éxito en la reestructuración de Ford Europa.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Editora nacion.com Fuente: agencias.