Estampados de motivos florales sobre fondos oscuros y collares de perlas de varias vueltas serán algunos de los atributos característicos de la mujer Chanel en el verano 2001, según mostró, este jueves, el modisto alemán Karl Lagerfeld en una oleada de desbordante creatividad.
Su desfile pret-a-porter para Chanel fue una invasión de ideas en busca de esa línea futura que marcará el inicio del milenio y que, sin duda ya, estará hecha de mezclas de estilos, tejidos y contrastes.
El objetivo principal del desfile lo dijo Lagerfeld cantando en la banda sonora que acompañó su colección, declinando a ritmo de música techno el poema: " Quelque chose se passe au tour de toi " (algo ocurre a tu alrededor).
En cualquier caso, la elegancia de la mujer Chanel es como para no pasar inadvertida, salvo si la interesada desea lo contrario.
Entonces bastará con prescindir de algunas vueltas de collar, de algún broche en forma de águila, de algún volante y de ciertas transparencias, que en la pasarela se llevaban sobre la piel o sobre bañadores o bodys negros.
Lo mejor será, quizá, lucir una amplia falda, de palas o evasé , corta, pero justo bajo las rodillas, y combinarla con un chaleco de punto con cuatro bolsillos, o con una chaqueta corta que permite ver las mangas de una camisa de rayas en los mismos rosas o azules.
El chaleco de tweed , también de rayas verticales, pero menos brillantes, reposará en las caderas y podrá llevarse sobre pantalones rosa tipo vaqueros y camisas de manga corta en el mismo tejido.
El bolso, pequeño y alargado, se llevará bajo el brazo, confeccionado en los mismos colores del conjunto, rosa para la doble asa de cuero y para el cierre rectangular y blanco para el resto.
Moda playera
La mujer Chanel del verano próximo tampoco escapará a la moda 2001 del short cortísimo, apto solamente para la playa, o, mejor aún, la intimidad del yate, como corresponde a un pret-a-porter de lujo.
Entonces se combinará con bañadores blancos y grises, a juego con las clásicas zapatillas deportivas, que lucirán en su parte posterior el distintivo Chanel.
De noche, las túnicas de tul transparente con motivos floreados y grandes círculos se superpondrán, blancas, bordadas de lentejuelas más o menos gigantes, sobre chantilly negro.
Un lazo rojo sobre uno de los hombros, donde en lugar de mangas comenzará y terminará un pequeño volante, dará la nota de color a este modelo, de doble escote en "V" y redondeado, terminado en una banda ancha también negra, sobre la túnica blanca.
En lo que pudo ser una defensa radical del barroco, contra esa tendencia minimalista procedente del marketing italiano y neoyorquino, este vestido-túnica largo se llevará con un delgado cinturón dorado y de cuero rosa en las caderas.
La colección estuvo marcada por el color y los tonos claros, turquesas, salmones, rosas y fucsias, lisos, intercalados, o estampados, al frente de los cuales Lagerfeld situó el blanco.
El negro volvió a su lugar, para las grandes ocasiones, por ejemplo un conjunto de pantalón de guipure ancho y transparente en las piernas, que se lleva con un top negro también calado.
Con Chanel, los conjuntos dominados por el blanco serán el verano próximo superrománticos y femeninos, en faldas y blusas calcadas de las enaguas más tradicionales, adornadas con volantes tipo ranchera o ribeteados con puntillas también blancas.