Roma, 6 ago (EFE).- La Fiscalía de Bari ha abierto una investigación para determinar las responsabilidades del accidente aéreo ocurrido hoy en las costas de Sicilia, en el que han perdido la vida al menos diez personas, según fuentes oficiales.
El fiscal Giuseppe Scelsi indicó que, pese a que todavía es pronto para hablar de competencias territoriales, la investigación procede porque el avión partió de Bari (costa Adriática) y fue en ése aeropuerto donde se efectuaron los controles previos al despegue.
Mientras tanto, continúan las labores de búsqueda de los desaparecidos, en medio de cierta confusión sobre el número de víctimas del siniestro.
El fiscal general de Palermo, Piero Grasso, dio un primer balance de catorce fallecidos, veinte supervivientes y cinco desaparecidos, pero la Capitanía del Puerto de esa ciudad ha informado hasta ahora de diez cadáveres recuperados de las aguas y siete personas desaparecidas.
Por su parte, el coordinador regional de los servicios de emergencias, Mario Re, indicó que veintiún personas han sido ingresadas en distintos hospitales de Palermo, de las que once se encontrarían encuentran en estado grave.
El aparato, un avión de hélices ATR 72 de la compañía tunecina Tuninter en el que viajaban 39 personas, había sido objeto de varias inspecciones en Italia en lo que va de año, sin que se detectaran irregularidades.
Según comunicó el propio piloto al centro de control de Roma poco antes de caer al mar, el avión sufrió un problema en el motor apenas una hora después de haber despegado del aeropuerto de Bari con destino a la isla de Yerba, en Túnez.
El comandante solicitó permiso para realizar un aterrizaje de emergencia en Palermo pero los motores perdieron fuerza y no logró llegar a tierra.
El impacto con el mar hizo que el avión se fragmentara en tres partes: la cabina de mando y la parte de la cola se hundieron, mientras quedó a flote la parte central, indicaron los equipos de Bomberos, que colocaron grandes globos de aire en su interior para mantenerla en la superficie.
Tuninter es una pequeña aerolínea creada en 1992, en la época en que se decretó el embargo aéreo sobre Libia y cuando la isla de Yerba se convirtió en escala frecuente de los viajeros que querían desplazarse a territorio libio. EFE
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