En el SIEL, que se inaugura el próximo jueves y cerrará sus puertas cuatro días después, tendrá más relevancia el arte y el erotismo, y se celebrarán debates y conferencias sobre temas como la defensa de los derechos de los homosexuales o la lucha contra el sida.
A diferencia del salón catalán, el lisboeta será más suave y no ofrecerá sesiones de sexo en vivo, vedadas por las leyes lusas, aunque sí shows eróticos.
Los organizadores esperan que acudan unos 25.000 visitantes durante los tres días del festival, aunque en opinión de Simón el número de asistentes no marcará el éxito del SIEL sino las expectativas que se están creando para el futuro.
Simón consideró que el salón ya ha cumplido los objetivos marcados, en los que primaban menos el número de visitantes que el impacto sobre la sociedad portuguesa, que en su opinión es una olla a presión a punto de explotar.
El director dijo que está tan convencido de la apuesta por Portugal y del éxito del SIEL que ya tiene asegurada su segunda edición.
Los organizadores harán un gran casting , tanto para hombres como mujeres, para encontrar a las futuras estrellas del cine pornográfico luso.