por Guillem Sans
Berlín, 13 feb (EFE).- El festival de Berlín cedió hoy un pequeño espacio a lo pornográfico, no con la proyección de películas de ese género, sino con un documental que analiza el fenómeno social que desencadenó en los Estados Unidos a principios de los años setenta la película "Deep Throat" ("Garganta profunda").
El certamen no se conforma con eso, porque mañana se proyecta otro documental sobre la estrella del porno Peter Berlin, un alemán de atributos gigantescos que hizo carrera al otro lado del Atlántico en los mismos años y al que se conocía como "la Greta Garbo del cine porno gay".
En "Inside Deep Throat", los documentalistas estadounidenses Randy Barbato y Fenton Bailey entrevistan a los "supervivientes" del rodaje y detallan sus historias, especialmente el proceso contra el actor protagonista y el rechazo social y familiar de la actriz Linda Lovelace, quien murió en accidente de tráfico en 2002.
Escritores como Norman Mailer y Gore Vidal, editores de prensa erótica como Hugh Heffner y Larry Flint, el cineasta John Waters y la sexóloga Erica Jong son algunas de las personalidades que se pronuncian en el documental sobre "Deep Throat", además de su director, Gerard Damiano.
"Deep Throat" está considerada como la película más rentable de todos los tiempos porque costó 25.000 dólares y recaudó más de 600 millones desde que se estrenara en un cine del Times Square neoyorquino y desató un escándalo y una campaña contra la obscenidad orquestada desde los más altos estamentos de Gobierno y Justicia.
Cuando esa película de 55 minutos llegó a los cines en 1972, el debate sobre la liberación sexual y la igualdad de la mujer ya estaba muy avanzado en buena parte de las sociedades occidentales, pero el film se convirtió en piedra de escándalo.
Los directores del documental recordaron hoy que el diario "The New York Times" se negó a publicar un anuncio de la película con su cartel, en el que la cosa más obscena que se ve son unos labios húmedos de mujer y unos brillantes dientes blancos.
El documental combina con buen gusto los asuntos graves relacionados con "Deep Throat" -los procesos, las reacciones políticas- con anécdotas divertidas, aunque estas últimas encajan mucho mejor en el conjunto que la parte seria, demasiado trufada de barras y estrellas y crepúsculos tras el Capitolio.
Como ejemplo de anécdota jocosa, la de un Bob Hope preguntándose en un programa de televisión de entonces, en un intento de descifrar el título, si se trata de un film sobre jirafas.
Como es sabido, no se ve jirafa alguna en "Deep Throat", y el título, como explican dos de las actrices en la propia película, se refiere a una especie de rumor popular de la época según el cual el clítoris se encontraba en la garganta. Además, inspiró el nombre del informante anónimo del caso Watergate, que obligó a Richard Nixon a dimitir de su cargo.
Erica Jong explica en el documental que, en realidad, lo del clítoris en las profundidades de la garganta era una especie de convicción autoimpuesta por los hombres para tener la conciencia tranquila a la hora de practicar sexo oral.
"Hoy, el sexo no se ha eliminado, pero la gente no habla de ello. Está en todas partes, pero no está en ninguna parte", comentó Barbato para dar una idea de la cultura sexual de los estadounidenses hoy en día.
Los directores rechazaron comparar la situación actual de la política estadounidense con la de entonces, pues "Irak no tiene nada que ver con Vietnam", en palabras de Bailey, pero sí reconocieron que "en lo que se refiere a los valores morales, hemos vuelto atrás" con el Gobierno de George W. Bush.
A la hora de explicar su motivación para hacer el documental, ambos dijeron sentirse identificados con las "historias de gente juzgada, que tiende a ser marginada".
"Espero que en los Estados Unidos haya un futuro para el sexo en el cine comercial. El problema viene cuando se mezcla con política y dinero. Es una batalla difícil de ganar, porque el sistema está diseñado para que en los estudios no exista el sexo", resumió Barbato. EFE
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