Al público le resultó útil, mientras que para los expositores fue rentable y una buena oportunidad para mostrar su oferta editorial. En resumen, la IV Feria Internacional del Libro, con todo y que algunos se llevaron los saldos viejos y amarillentos, fue bien calificada por participantes y visitantes.
Al público le gustó, según constató Viva en un sondeo al azar porque al tener a distribuidores, librería y editoriales juntos por 10 días, tuvo opciones, descuentos y variedad no tantísima, pero la suficiente.
"Esta vez hay más variedad, por lo menos más que el año pasado. Hay mucho de autoayuda; esto no me interesa, pero hay algunos lugares donde se encuentran cosas más atractivas", expresó Mayra Corella, quien visitó la feria el viernes pasado.
A Vilma Leandro y Nuria Gedack, ambas de 25 años, e Iván Orozco, de 32, lo que más les llamó la atención fue la variedad. "En general, está más completa", detalló Orozco, quien es profesor.
Al contrario de otros países, esta feria no fue para editores y profesionales relacionados con el libro bibliotecarios, maestros y otros, sino para los lectores, el público que compra al detalle, comentó Jorge Aruj, gerente general de la Distribuidora Mayorista Los Andes. "Esta feria se mueve pensando en el lector", detalló.
Buenas ventas
Nadie ocultó su satisfacción: desde antes del fin de semana, la expectativa de ventas había sido superada.
Hubo buenas ventas y también buena afluencia de público, superiores, sin lugar a dudas, que el año pasado.
En eso coincidieron el gerente de Andes; Betsy Rojas, ejecutiva de Mercadeo de la Librería Universal; Ricardo Esquivel, gerente de ventas externas de la Librería Lehmann; Margarita Mora, de la Distribuidora Antares; Nivaria Perera, de la editorial Santillana, y Adriana Alfaro, gerente de tiendas de la Librería Internacional.
Los factores que influyeron en la buenas ventas fueron: presencia de novedades en algunos stands , los amplios muestrarios de obras y los descuentos, entre los aspectos destacados.
De hecho, Aruj comentó que hasta el jueves, el peor día de la feria, ellos habían vendido 1.200 unidades, un 15 por ciento más que en el año 2000.
Alfaro, de la Internacional, comentó que el viernes, a las 6 p. m., ya habían vendido 3.400 libros.
Aunque algunos expositores reportaron que libreros de otras provincias los visitaron para aprovechar "el surtido", esta feria aún no es el terreno donde se realizan los grandes negocios editoriales ni las grandes transacciones entre editoriales y distribuidores.
Lo contrario ocurre en grandes ferias, como Guadalajara, Frankfurt y Buenos Aires, entre otras. En ese aspecto, todos los juicios apuntan a que aún están "en pañales".
Los consultados destacaron el hecho de que, en esta ocasión, todos se esforzaron por mostrar puestos de ventas más cómodos y bien diseñados; además, cada cual trató de llevar lo que le pareció más atractivo.
Lo que vendrá
Mario Castillo, presidente de la Cámara del Libro, comentó que fueron pocos los participantes que se presentan con saldos, pero que aún existen. Él expresó que, este año, hubo entre 30.000 y 35.000 visitantes.
Además de los saldos que dan mala imagen, la representante de la Internacional comentó que para próximas ediciones será conveniente reforzar la seguridad.
La literatura de Paulo Coelho, las aventuras de Harry Potter , los clásicos universales y latinoamericanos, así como los textos empresariales, estuvieron entre los más vendidos (véase recuadro).
Así, para siguientes ediciones queda que todos los expositores exhiban una mayor variedad de textos y novedades, que no se ofrezcan libros amarillentos y en mal estado, y que el público salga tan satisfecho por las compras como los expositores por las ventas.
Francia será el próximo país invitado. Se espera también que su muestra sea rica, no solo en temas generales, sino especialmente en literatura.
Los más vendidos
Los libros empresariales y aquellos de literatura muy reciente y generalmente de autores muy vendidos en todo el mundo acapararon las compras de los visitantes de la IV Feria Internacional del Libro.
Las aventuras de Harry Potter , de J. K. Rowling, se vendieron como pan caliente en el puesto de la librería Universal. El preferido es el primer libro de la serie de cuatro: Harry Potter y la piedra filosofal .
En la Distribuidora Los Andes, los compradores se inclinaron por los cuentos de la colección Letra Grande de la editorial Popular; por La otra historia de Jesús , de Fida M. Hasrain; Hermetismo y masonería , de Federico González y El caballero de la armadura oxidada , de Robert Fisher.
Paulo Coelho fue el autor más vendido por la Distribuidora Antares y por la Universal.
Entre los autores nacionales más vendidos de la feria estuvieron Daniel Gallegos, Guillermo Fernández y Fernando Contreras.
La serie Barco de vapor sigue siendo muy apetecida por los compradores de la Lehmann.