Más de mil millones de personas se preparan para celebrar la llegada del Año Nuevo Lunar o Año Nuevo Chino, el cual se inicia el 3 de febrero en medio de tradiciones milenarias con míticos dragones, cenas abundantes, pólvora y símbolos rojos que invocan la prosperidad.
Con la luna nueva llegará el año 4709 del calendario chino, que es lunisolar. En este, el año no comienza siempre en una misma fecha, como sí ocurre en el calendario gregoriano occidental, que utiliza el sol como referencia.
Esta vez, se despedirá el año del tigre, que empezó el 14 de febrero del 2010 –fecha del calendario gregoriano–, para recibir el año del conejo, un símbolo de longevidad en el zodiaco chino.
En China –nación con más de 1.300 millones de habitantes–, la festividad coincide con el fin del invierno y el inicio de la primavera. La ocasión produce un enorme éxodo, pues muchos viajan a sus lugares de origen para celebrar con sus familias.
“Una gran cantidad de chinos ha migrado del campo a la ciudad para trabajar. Por eso, muchos aprovechan las vacaciones para visitar su pueblo natal, pues lo más importante es estrechar los vínculos familiares y compartir los buenos deseos para el año que comienza”, explica Diana He, tercera secretaria de la embajada de la República Popular de China en Costa Rica.
Solo en nuestro país, unas 60.000 personas de origen chino viven aquí; y muchas de ellas celebran esta fecha y viajan adonde sus familiares.
Las más antiguas tradiciones orientales resurgen en China para dar la bienvenida al año nuevo con toda solemnidad.
Muchas costumbres nacen alrededor de la leyenda del monstruo Nian, una bestia que bajaba cada fin de año de las montañas para devorar a los campesinos, pero, curiosamente, le temía al color rojo y a la luz.
Por eso, en la noche previa al año nuevo se utilizan fuegos artificiales y se decora con rojo para ahuyentar las influencias negativas y atraer la buena fortuna. “Esta fiesta encierra una rica variedad de símbolos y significados que muestran cómo el chino lleva, en su alma y en su cultura, el espíritu de buscar ser siempre mejor”, afirma Isabel Yung, presidenta de la Asociación Colonia China de Costa Rica.
Las puertas y ventanas de las casas se decoran con ideogramas escritos con tinta dorada y bella caligrafía, con coplas que evocan el optimismo y la felicidad. El carácter que predomina es el de “primavera”.
Para las familias chinas, es muy importante la “cena de la reunión” o “
Cada platillo posee un significado especial. “Los tacos chinos dorados semejan lingotes de oro y las empanaditas poseen una forma similar a la que tenían las bolsitas de dinero en tiempos antiguos, como una manera de traer la riqueza a nuestra mesa”, describe María Hon, experta en comida asiática y propietaria del restaurante Tin Jo.
Un ingrediente esencial de esa cocina e indispensable en Año Nuevo es el pescado, ya que en chino se pronuncia igual que la palabra “abundancia” (“
La ensalada suele incluir lechuga. Las legumbres se sirven con sus raíces para simular la extensa barba de un anciano y simbolizar el deseo de que todos en la familia tengan larga vida.
Como parte del postre, Hon destaca los confites rojos de la buena fortuna y el deseo de que el año que empieza sea muy dulce. Al finalizar la cena, es costumbre que los adultos repartan sobres con dinero a los más jóvenes.
“El sobre es de color rojo para transmitir la felicidad. La cantidad debe ser un número par, porque se considera que son los números de la buena suerte”, afirma Isabel Yung.
La reunión se extiende hasta la medianoche, cuando se quema pólvora para ahuyentar los malos espíritus y dar la bienvenida al año naciente.
El Festival de la Primavera comienza el primer día del primer mes lunar y culmina dos semanas después –el 18 de febrero– con la gran Fiesta de los Faroles, bajo la primera luna llena del año.
Con danzas de leones y dragones, obras teatrales, narración de historias míticas, juegos tradicionales y deportes, cada provincia china exhibe su riqueza cultural en estas fechas.
El origen del calendario chino se asocia con el emperador Huang Ti ( 2637 a.C.), quien introdujo cinco ciclos de 12 años.
“El calendario chino es el registro cronológico continuo más antiguo, cuya precisión demuestra el gran conocimiento astronómico y matemático desarrollado por esa cultura”, afirma el matemático Manuel Murillo Tsijli, profesor del Instituto Tecnológico de Costa Rica.
En este calendario –explica Murillo– el año se inicia con la segunda luna nueva a partir del solsticio de invierno (21 de diciembre en el hemisferio norte).
Esto explica porqué cambia todos los años y puede suceder entre finales de enero y febrero.
Los animales del zodiaco le dan un carácter particular a cada año e influyen sobre la personalidad de los que nacen en él.
Una leyenda relaciona el zodiaco con la influencia del budismo en China. Dice que Buda fue a meditar en los últimos días de su vida a una selva y llamó a todos los animales para que lo acompañaran, pero solo llegaron 12, en el siguiente orden: rata, buey, tigre, liebre, dragón, culebra, caballo, oveja, mono, gallo, perro y cerdo.
Como premio, a cada uno le otorgó un año. Cada año, además de su número, tiene el nombre de un animal que lo representa y un elemento (metal, agua, madera, fuego y tierra), cada uno de los cuales tiene características propias que ejercen su influencia. El que comienza será el año del conejo de metal.
Los conejos y las liebres son símbolos de longevidad y de la primavera, por su capacidad de reproducción.
Según el horóscopo, las personas nacidas bajo este signo son sensibles, cálidas, de buenos modales, amables y con capacidad de persuasión, lo cual los convierte en buenos diplomáticos que brillan en el derecho, la política y los negocios.
Al terminar el año del tigre, la astrología promete un período de tranquilidad y placidez que durará hasta el 23 de enero del 2012, para dar paso al año del dragón.