Por Olga Rosario Avendaño
Santiago Xochiltepec (México), 1 jun (EFE).- A un año de la masacre de Agua Fría, donde fueron asesinados 26 indígenas, dos de ellos menores de edad, las cicatrices en los corazones de los deudos no cierran y exigen justicia.
En este poblado de la sierra del estado mexicano de Oaxaca (sur), los familiares señalan que sus deudos "están muertos en vida".
El sábado se cumplió un año de la masacre, y las viudas y familiares lloraron a sus muertos en Agua Fría, donde los 26 cadáveres "quedaron dispersos", luego de ser "botados" del remolque del camión en que viajaban del aserradero La Cofradía a Xochiltepec.
Los indígenas se dirigían a esta comunidad luego de trabajar en el aserradero, cuando un grupo de personas armadas detuvo el camión y disparó a continuación contra sus ocupantes.
Posteriormente ordenaron al conductor que bajara la palanca para que cayeran los muertos al suelo.
Eso es lo que recuerdan, con lágrimas en los ojos, los familiares, sin que nadie ni nada los pueda consolar porque, como dijeron a EFE, "ya no los veremos más, ya nunca estarán con nosotros. Ahora lo que queremos es justicia, que el gobernador (de Oaxaca, José Murat) haga justicia".
Al acercarse a la cripta que le hicieron a los 26 indígenas, las mujeres acomodan flores y veladoras, y entre sollozos y suspiros, una de ellas señala: "aquí mataron personas de vida, personas que derramaron sangre. No es cualquier cosa. Por eso le pido justicia al señor gobernador".
Elizabeth Gutiérrez, de 14 años, quien quedó huérfana junto con sus cuatro hermanos, dijo: "mi papá murió inocentemente. Mi papá no era ratero, no era malo. Lo único que quiero es que echen a la cárcel a todititos los asesinos".
Agregó que "desde 1932, Teojomulco (de donde son los presuntos culpables) siempre nos ha venido invadiendo".
"El gobierno no ha hecho nada, yo lo único que exijo es justicia y que el gobierno no saque a los asesinos de la cárcel, como ya lo ha hecho", manifestó Gutiérrez, refiriéndose a los más de diez liberados por falta de pruebas para procesarlos.
En Agua Fría también hubo una misa concelebrada con la presencia de seis sacerdotes, entre ellos Martín Octavio, quien en su homilía recalcó que "no es posible que a un año de la masacre el gobierno aún no dice quiénes hicieron esto".
Ante mujeres, hombres y niños enfatizó que "las autoridades detuvieron a algunas personas y el gobierno aseguró que ellos fueron".
Pero agregó que "ahora están quedando libres. Si fueron ellos, no lo sabemos. Pero si no fueron ellos y por eso están quedando libres, entonces ¿quiénes son (los asesinos)?"
Varios jueces han dictado autos de libertad a los 17 campesinos de Santo Domingo Teojomulco que detuvo la Policía Ministerial del Estado, por falta de elementos para procesarlos.
Después de la misa, las mujeres regresaron a su comunidad para presenciar un acto cívico frente al Municipio, donde también hay flores blancas y veladoras, en señal de que ahí llegaron los cadáveres, muchos de ellos con partes completamente destrozadas.
Los niños también rindieron un homenaje a sus padres y compañeros de clase con una maqueta que representa el paraje de Agua Fría y los cadáveres en ese lugar montañoso. EFE
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