No es muy común que toda una familia se dedique a observar aves (o a "pajarear" como se le dice en la jerga), pero así sucede en el hogar formado por Richard Garrigues y Maricia Herrera, quienes desde que se conocieron compartieron su afición por las aves, y la heredaron a sus hijos.
Leonardo, de 14 años, Daniel y David, gemelos de 12, Roberto de ocho, y hasta la pequeña Carolina, de siete, han desarrollado un gran amor y respeto por la naturaleza, y en especial por los pájaros.
Sus herramientas son un par de binóculos y el libro A Guide to the Birds of Costa Rica ( Una guía de los pájaros de Costa Rica ), de Gary Stiles y Alexander Skutch.
Vino y se quedó
En 1981, Richard Garrigues llegó a nuestro país con un proyecto de reforestación del Cuerpo de Paz. "Cuando me asignaron Costa Rica, no tenía noción de cómo era, excepto por lo que decían los periódicos acerca de Centroamérica. Además, no hablaba nada de español", comenta este ingeniero forestal.
Eso no le impidió venir y enamorarse del país y de una costarricense. "Cuando conocí a Maricia sabía que quería quedarme viviendo aquí, así que fue una bonita excusa para hacerlo".
Al poco tiempo de conocerse empezaron a compartir sus afinidades, como el gusto por la naturaleza y por las aves. Maricia, quien estudiaba artes dramáticas y educación preescolar, había desarrollado un proyecto para introducir a los niños en el mundo de las aves. Por su parte, Richard comenzó a observar aves desde los 16 años, y en Costa Rica encontró el lugar perfecto para conocer nuevas especies y estudiarlas.
Después de terminado el proyecto con el Cuerpo de Paz, empezó a recorrer el país como guía de turismo naturista.
Su afición se fue dando a conocer tanto, que le pidieron que escribiera artículos sobre aves. Primero lo hizo en el antiguo semanario Costa Rica Today . Actualmente tiene la columna Bird Watch (Observación de aves) en la revista Costa Rica Outdoors.
Cada vez que puede, Richard lleva a su familia a actividades de observación de pájaros, como giras de campo, censos anuales para determinar el número de aves, o paseos familiares durante los fines de semana.
Con la misma afición
Aunque a veces tienen sus diferencias, como todos los hermanos, los Garrigues Herrera son un gran equipo cuando de pajarear se trata. No hay fin de semana que pasen sin salir, por lo menos al patio de su casa, en San Antonio de Belén, a contar los pájaros que hay, ya sea en la madrugada o al atardecer.
Cada uno tiene su propia lista en la computadora con el registro de todos los pájaros que han observado del total de 875 especies que se encuentran en nuestro país.
Leonardo, el mayor de todos, tiene registradas 573 especies nacionales. A esta lista se suma la que hizo durante su visita de un mes a sus abuelos en Houston, donde observó 123 especies de Estados Unidos.
Tener una lista de este tamaño no es nada fácil, menos aún si uno tiene solo 14 años. Sin embargo, se puede explicar conociendo la edad a la que Leonardo, así como sus hermanos, empezaron a pajarear: entre los cinco y seis años.
David ha contado 554 especies, Daniel 548 y Roberto 439. Todos ellos pueden identificar a los pájaros por sus nombres.
"Empezamos a ver pájaros en las giras con papi", explica Daniel.
Para David, el mejor lugar para pajarear es la reserva biológica La Selva, ubicada en Sarapiquí, seguido de Monteverde, Puntarenas.
Carolina, aunque es más pequeña, también reconoce y tiene sus aves preferidas: "el oriol, el quetzal, el momoto..., este colibrí (señala el libro), estas ... las lapas".
Maricia, la madre, asegura que sus hijos han desarrollado una gran conciencia ecológica. "Ellos no pueden entender que haya gente que tiene aves enjauladas".
Tal vez la falta de información o estímulo sean las causas de que en Costa Rica país con más especies de aves que toda Norteamérica no se haya despertado un mayor interés por esta actividad tan gratificante.
Si quiere más información al respecto, puede visitar el sitio de Richard Garrigues en Internet: (www.angelfire.com/bc/gonebirding/index.html).
También puede escribir a la Asociación Ornitológica de Costa Rica, apartado 2289-1002, San José.
Véalas usted también
Observar aves es apasionante. Usted puede empezar con las que llegan a su casa. Con algunos consejos, verá cómo aumenta el número de especies:
Siembre árboles frutales.
Ponga un recipiente con agua limpia (ellos toman y se bañan ahí).
Coloque pedacitos de fruta en el patio.
Si no tiene espacio para árboles, hay plantas que embellecen su jardín y son apetecidas por las aves: heliconias, mimosas, lengua de vaca e higueras, entre otras.
Fuente: Richard Garrigues.