La conocida actriz de origen chileno Sara Astica, quien adoptó a Costa Rica como segunda patria desde 1975 (tras el golpe de Estado al presidente Salvador Allende), falleció el pasado jueves, a los 72 años, víctima de un cáncer de pulmón.
La veterana actriz, viuda del director Marcelo Gaete, murió en su casa de habitación en Santiago de Chile, adonde viajó a principios de diciembre a causa de la fase terminal de su enfermedad.
Astica dedicó toda su vida al quehacer teatral –50 años– y a su familia –5 hijos– y, salvo el cáncer, no la doblegaron ni la persecución política ni la tortura que padeció en cárceles chilenas.
Inició su carrera profesional en Chile, en 1956, y una vez en Costa Rica, formó parte del movimiento de renovación del teatro costarricense, que se alimentó del exilio de decenas de artistas que huían de la dictaduras del Cono Sur.
Trabajó en producciones del Teatro Nacional, el Teatro del Ángel, el Teatro Arlequín y el Teatro Universitario. En la década del 80, formó parte del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), proyecto que se disolvió a finales de esa misma década.
Como artista, también incursionó de manera comprometida en radio, cine y televisión, rubros en los que también cosechó premios.
“Mi vida no hubiera estado completa si no hubiera conocido a Sarita”, comentó el conocido actor Leonardo Perucci, desde Chile. “Creo que Sarita es una de esas mujeres que no va a descansar en paz ni nos va dejar a nosotros vivir en paz: por su ejemplo, su fortaleza, sus virtudes, su consecuencia política, su estoicismo; por la manera en que crió a sus hijos y por la forma apasionada en que vivió. Por su ejemplo, vamos a tratar de ser mejores cada día”, evocó Perucci.
Alas de libertad. En 1976, junto a su esposo, Marcelo Gaete, la pareja fundó el Grupo Surco, compañía independiente de recordada trayectoria que logró acumular más de 40 montajes profesionales y con el cual realizaron giras a Colombia, Ecuador, Panamá, Chile, Venezuela, Honduras, Perú, Canadá y Estados Unidos, entre otros.
En 1989, la pareja abrió el teatro La Comedia y, años más tarde, el Teatro de la Esquina.
“Sara deja una huella imborrable como actriz y como ser humano”, afirmó el actor Alonso Venegas, quien fuera amigo “de toda la vida” de la familia Gaete-Astica.
“Una mujer con una fuerza y con un amor inmensos. En Chile, Sara se jugó la vida por el resto de la gente y aunque estuvo presa y la torturaron, ella no tenía rencores. Si existen el paraíso y el cielo, ella se los tiene ganados 100 veces. Una actriz extraordinaria y el ser humano más maravilloso y trabajador que he conocido. La verdad es que desde que Marcelo se fue, ella no tenía muchas ganas de vivir”, afirmó Venegas, también de origen chileno.
Como docente, Sara Astica trabajó en la Escuela de Teatro de la Universidad Católica de Chile, en la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica (UCR) y en la Escuela de Artes Dramáticas de la misma universidad. Además, dictó talleres en el Taller Nacional de Teatro (TNT).
El próximo martes 27, el Centro Cultural de Chile de la Embajada de Chile (Los Yoses, del Automercado, 225 al sur) y la comunidad teatral chilena le dedicarán un homenaje, a las 7 p. m. Tel. 224-4243.