El escritor Fabián Dobles, considerado el cuentista más importante de la generación de 1940, falleció ayer, en la casa de una sus hijas, a las 2 p.m., víctima de las complicaciones de una embolia pulmonar (un coágulo que se forma en la arteria pulmonar) que sufrió en enero.

Dobles había sido dado de alta del hospital Calderón Guardia, en febrero, y se encontraba al cuidado de su familia. Su condición siempre se mantuvo delicada, aunque estable. No obstante, "en los tres últimos días su salud empeoró por las secuelas de la embolia, que provocaron su fallecimiento", explicó una de sus hijas, la periodista Aurelia Dobles.
Murió en paz. "Entre hoy y ayer es el equinoccio de primavera en el Hemisferio Norte. Un momento muy especial para su tránsito, muy consistente con el sentido estético que le dio a su vida", reflexionó Aurelia.
El cuerpo del literato fue trasladado a la Funeraria del Recuerdo, en barrio San Bosco, donde fue velado a partir de las 6 p.m. Hoy se celebrarán las honras fúnebres, a las 1:30 p.m., en la iglesia Don Bosco. Descansará en Jardines del Recuerdo.
"Envidiablemente bueno"
De 79 años, cumplidos el 17 de enero, Dobles es una de las figuras señeras de la literatura costarricense. Abogado y escritor, su obra incluye siete novelas, diez libros de cuentos, tres poemarios y numerosos ensayos.
Ese que llaman pueblo, El sitio de las abras, Historias de Tata Mundo, Los años, pequeños días (premiada en 1991 por el suplemento Ancora de La Nación) son algunos de los títulos de su obra literaria, que le mereció el premio Magón, en 1968.
Las reacciones por su muerte no se hicieron esperar."Fabián, para mí, era un hermano. Era una persona, digna, humilde, sencilla, sin petulancias. Era envidiablemente buena persona", expresó el escritor Joaquín Gutiérrez Mangel.
Por su parte, el ministro de Cultura, Juventud y Deportes, Arnoldo Mora, afirmó que Dobles "fue un exquisito estilista, con un gran conocimiento de la literatura universal".
La escritora Dorelia Barahona resaltó las cualidades personales de don Fabián. "Fue un gran escritor, una gran persona. Ojalá que heredemos su vocación y su honestidad porque creo que su vida estuvo lleno de logros de este tipo".
Colaboró con esta información Hazel Barahona, redactora de La Nación