Bogotá. El niño colombiano Andrés Felipe Pérez, que durante meses suplicó a las FARC que liberaran a su padre, un cabo de la Policía secuestrado en marzo de 2000, falleció hoy, informaron fuentes de la familia y de la institución armada.
Un fallo respiratorio causó el deceso de Andrés Felipe antes del mediodía local (17.00 GMT) en Buga, población a poco más de 400 kilómetros de Bogotá.
La madre del policía secuestrado, Soledad Ruiz, confirmó a los periodistas que el niño falleció en la casa de unos familiares en Buga, a la que había sido trasladado desde el hospital local.
El pequeño había sido dado de alta horas antes por los médicos que le atendían en el centro asistencial.
"Estábamos esperando ese desenlace", se lamentó el médico Javier Valencia, que estuvo al cuidado de Andrés Felipe en las últimas semanas.
El galeno explicó que el cáncer terminal que sufría el niño le ocasionó una insuficiencia respiratoria, que fue la causa final del fallecimiento.
Andrés Felipe padecía esa enfermedad desde los seis meses de edad, cuando le fue diagnosticada en un riñón que los médicos le extirparon entonces.
El cáncer entró hace siete años en un proceso de metástasis al propagarse al otro riñón, a un pulmón y también a una pierna.
El niño estuvo internado en el Hospital Central de la Policía Nacional, de Bogotá, hasta finales de noviembre pasado, cuando fue trasladado a la casa rural de sus abuelos en Buga.
El drama de Andrés Felipe desató un movimiento nacional de solidaridad que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no escucharon.
La mayor guerrilla colombiana había condicionado la entrega del policía Pérez a la excarcelación de Ignacio González, guerrillero detenido en una prisión del noroeste del país y que, según la organización insurgente, padece también una grave enfermedad.
El padre de Andrés Felipe fue secuestrado el 17 de marzo de 2000 tras un ataque de las FARC a un poblado del centro oeste de Colombia, y forma parte de un grupo de 47 oficiales y suboficiales del Ejército y la Policía que los insurgentes mantienen como rehenes para exigir un canje por rebeldes detenidos.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Editora nacion.com Fuente: agencias.